- Pormenores del operativo que llevó a la captura del narco Diego Sánchez Ospina, exsocio del congresista FP Edwin Vergara.
(Caretas) A las 7 y 14 p.m. del pasado miércoles 4 de abril, el grupo de
narcotraficantes encabezado por el colombiano Diego Sánchez Ospina, exsocio del
congresista de Fuerza Popular (FP), Edwin Vergara Pinto, en la empresa Pintura
Golden Colors, abandonó su centro de operaciones en San Juan de Lurigancho
(SJL).
La agrupación criminal cayó en cuenta que el grupo policial Orión,
de la División Antidrogas de la Policía Nacional (Dirandro), les venía
siguiendo la pista. Su ambicioso plan de exportar 984,25 kilos de cocaína a
Europa tenía la suerte echada. Como parte de la operación RAPAZ, el grupo
policial de inteligencia les venía pisando los talones durante cuatro días,
desde el domingo 1 de abril. Y aquella noche, tras una persecución por varias
zonas de la ciudad, el operativo culminó con la captura de los cuatro peruanos
y seis colombianos que integraban la banda de narcos, entre ellos Sánchez
Ospina.
La pista para el seguimiento fue un dato de la oficina de la DEA,
que alertó a los agentes peruanos sobre Sánchez Ospina: había llegado al país
el 27 de marzo para trasladar un cargamento de droga proveniente del Vraem. Los
miembros del Grupo Orión ubicaron a los narcos dirigiéndose hacia el domicilio
de Sánchez Ospina, de la calle José Gonzales 603 (Miraflores); en los centros
comerciales Sodimac del Jockey Plaza y SJL (adonde fueron a comprar grasa y
spray para untar la droga); en Las Malvinas y en el depósito central.
Ubicado en el N°883 de la calle El Pozo, ese depósito pertenecía a
la empresa South Peruvian Plastic, del peruano Rogelio Barturén. La premisa de
él y la banda era el traslado de droga (camuflada en 31 placas de papel
reciclado) hacia el Callao en dos camiones. Un Kenworth rojo –de placa B0W-704-
y un Daihatsu –de placa F6G-193-. El encargado del envío trasatlántico era el
colombiano Sánchez Ospina. Él y Barturén estaban en el local de SJL junto a los
peruanos Abel Coca, Ronald Vicuña y Julio Vásquez, y los colombianos Rito
Llerena y Juan Vivas. El resto de colochos estaba fuera. Alex Henao en las
inmediaciones del local, y Luis Castaño en el departamento de Sánchez Ospina,
junto con Julián Vásquez Ruiz.
LA PERSECUCIÓN
Tras descubrir que la policía rondaba el centro de operaciones, el todavía prófugo Rogelio Barturén escapó en un Toyota Corolla, con placa F2W-515, y trató de atropellar a un agente. El ‘vigilante’ del lugar, Julio Vásquez, pretendió hacer lo mismo, pero lo detuvieron. Los narcotraficantes colombianos lograron huir en taxis a diversos puntos de Lima Metropolitana.
Tras descubrir que la policía rondaba el centro de operaciones, el todavía prófugo Rogelio Barturén escapó en un Toyota Corolla, con placa F2W-515, y trató de atropellar a un agente. El ‘vigilante’ del lugar, Julio Vásquez, pretendió hacer lo mismo, pero lo detuvieron. Los narcotraficantes colombianos lograron huir en taxis a diversos puntos de Lima Metropolitana.
Sánchez
Ospina se dirigió en un Toyota Probox hasta la estación San Carlos del tren
eléctrico. No tenía tarjeta para usar el servicio, por lo que se prestó una.
Subió al vagón y se trasladó hasta la estación Los Cabitos, cerca al Óvalo
Higuereta, en Surco, donde la policía lo perdió de vista. Posteriormente, a las
10 y 30 p.m., Sánchez se trasladó a su departamento miraflorino. Estuvo allí
casi 15 minutos y salió con Luis Castaño, gerente general de Pinturas Golden
Colors. Los agentes del grupo Orión los detuvieron. Había un tercer hombre en
el departamento: Julián Vásquez Ruiz, colombiano que fue identificado y
detenido tras la llegada a Miraflores del fiscal Cristian San María. En el
departamento se incautaron 10 mil euros, US$ 4 mil 480 dólares y S/ 400 soles,
además de una copia de la partida de inscripción de la empresa Pinturas Golden
Colors, fundada por Sánchez Ospina y el congresista Edwin Vergara en septiembre
del 2014.
Por su parte, Rito Llerena también se dirigió en un taxi hacia el
tren eléctrico. Subió en la estación San Martín sin tener un destino claro. La
policía se percató del desconcierto del colombiano, quien bajó en la estación
de Bayóvar y subió al tren otra vez, en dirección hacia la estación Angamos.
Una vez allí, agentes del grupo Orión lo detuvieron y lo llevaron de regreso al
centro de operaciones en SJL. Juan Vivas, otro de los que escapó al percatarse
de la presencia policial, se trasladó hasta el Complejo Habitacional Alameda de
los Descalzos, en el Rímac. Lo esperaba el peruano Joel Gallegos, otro de los
integrantes de la banda de narcos. Ambos fueron intervenidos por la policía
cuando iban a subir a un transporte público. Los llevaron al depósito y, junto
a Llerena, cantaron todos los detalles de la operación criminal.
Llerena apuntó a las 31
placas de papel reciclado que iban a transportar a Europa. En 10 de esas placas
había paquetes que él mismo había colocado y cuyo contenido, aseguró,
desconocía. Añadió que le pagaron mil dólares por ese trabajo. La Tercera
Fiscalía Especializada Contra la Criminalidad Organizada abrió una de las
placas, donde se encontraron cuatro bultos en una de las caletas. Tras las
pruebas de Thyocinato de Cobalto, se comprobó que la sustancia era alcaloide de
cocaína. La policía arrestó a todos los implicados que estaban en el centro de
operaciones de SJL: Vivas, Llerena y Gallegos, además de Abel Coca y Ronald
Vicuña.
Cerca
del lugar, a las 9:50 pm, los vecinos alertaron la presencia de una persona con
el torso desnudo. Era Alex Henao, quien solía trasladarse con Diego Sánchez al
depósito de SJL y al departamento miraflorino. Henao también fue detenido por
la policía.
La
operación RAPAZ del Grupo Orión intervino las 31 placas de papel dentro del
local de South Peruvian Plastic. Diez de las placas revisadas tenían cuatro
paquetes de droga cada una. Éstos, a la vez, contenían veinte paquetes
rectangulares de alcaloide de cocaína. En total eran 810 paquetes, 984.25
kilogramos de droga. Además, se incautaron los dos camiones con los que se
pretendía llevar la droga al Callao y un auto Chevrolet Cruze plata, placa
B7H-520, propiedad de Rogelio Barturén.
Al congresista Edwin Vergara ya le llegó la factura por haber tenido amistad con ejecutores de actividades ilegales. Fue suspendido temporalmente del partido de Keiko Fujimori y no se le ve por el Congreso. Asimismo, allanaron el local de su antigua empresa, Pinturas Golden Colors. Y a su hermano Fabio Vergara se le abrió una investigación preliminar, lo que provocó que allanaran sus inmuebles en Abancay, junto a los de sus hermanos y padres.
Al congresista Edwin Vergara ya le llegó la factura por haber tenido amistad con ejecutores de actividades ilegales. Fue suspendido temporalmente del partido de Keiko Fujimori y no se le ve por el Congreso. Asimismo, allanaron el local de su antigua empresa, Pinturas Golden Colors. Y a su hermano Fabio Vergara se le abrió una investigación preliminar, lo que provocó que allanaran sus inmuebles en Abancay, junto a los de sus hermanos y padres.
El otro hermano del congresista, Jhon Vergara, también ha sido
vinculado por una vieja amistad con Rogelio Barturén. El 3 de mayo, el
parlamentario Edwin Vergara anunció en su cuenta de Twitter que presentaría una
carta notarial a CARETAS por las recientes publicaciones que lo vinculan junto
a su hermano Jhon a la empresa South Peruvian Plastic E.I.R.L . Hasta el
cierre de esta nota, esta revista solo había recibido la carta Jhon Vergara sobre
el tema (ver Cartas). Hasta entonces, Vergara Pinto deberá ir preparándose para
su presentación del próximo 21 de mayo ante José Cuya, fiscal provincial contra
el crimen organizado. Tiene mucho que explicar.







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