- "La incautación de la casa de los Humala Heredia –ejecutada dentro de los márgenes que permite la ley– parece tener un origen más ramplón que el de una persecución política".
A nivel
político, no hay ninguna diferencia y, de hecho, el ambiente es incluso peor.
Un presidente que elegimos dos veces dijo que “en política no hay
coincidencias”, y esa frase se ha convertido en el lema del quehacer político
peruano. Pero la mayoría de las veces esa suspicacia parte de una premisa
francamente irreal: que nuestras autoridades son suficientemente sofisticadas
como para ejecutar maniobras dignas de “House
of Cards”. La cruda realidad nos ha demostrado que la política peruana con
las justas llega al nivel de un programa de Fox Sports Perú.
Esta
semana dos narrativas contrapuestas y excluyentes se han enfrentado. Para unos,
lo que les pasa a los Humala Heredia (HH) es culpa de una persecución
aprofujimorista que utiliza sus redes en el aparato del Estado. Para otros, son
los HH quienes están manipulando todo para victimizarse.
Después de
escuchar a ambas partes, lo cierto es que, una vez más, lo que sucede en
nuestro país es explicable no por la frase de Alan, sino por el principio de
Hanlon: “Nunca atribuyas a la maldad lo
que puede ser explicado por la estupidez”. Este caso se ha convertido en
una comedia de equivocaciones que solo demuestra lo ilógico y engorroso que es
nuestro sistema de justicia y el tremendo poder que le otorga a un juez (algo
que no parecía ser un problema para muchos cuando se allanó el local de Fuerza
Popular).
El hecho
de que los HH no hayan hecho caso del aviso de que ya no tenían que irse de su
hogar tiene muchas más explicaciones posibles además de “se querían victimizar”. La incautación de la casa –ejecutada
dentro de los márgenes que permite la ley– parece tener un origen más ramplón
que el de una persecución política (por las fechas: la irritación de un juez y
un fiscal que vieron cómo el Tribunal Constitucional les enmendaba la plana).
Es
innegable que muchos políticos complotaron para bajarse a los HH (ahí están las
agendas) pero también es cierto que ellos no tienen cómo justificar el origen
de su dinero (ver, nuevamente, las agendas).
¿Pero todo esto significa que el juez es parte de esa persecusión? ¿Que los HH
son los Underwood de Higuereta y están manipulándonos a todos para que nos den
penita?
No hay
hechos, al menos todavía, que permitan sustentar ninguna de las ‘conspiranoias’. Solo datos
tangenciales que varios utilizan para sus carambolas lógicas y para rellenar de
justificación sus apasionamientos. Las redes sociales pueden decir lo que sea,
pero el periodismo debería guiar al ciudadano para que esté en capacidad de
evaluar los hechos en su real magnitud y no concluir lo que sea que su
corazoncito quiera concluir. Deberíamos servir para combatir los pre-juicios,
no para alimentarlos.

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