Las encuestas son, siempre y
cuando cumplan las exigencias necesarias, instrumentos para medir el tono de la
opinión pública, es decir, ver cómo van evolucionando las corrientes de opinión
en nuestra realidad.
En nuestro país, durante la
experiencia de una dictadura que quiso manejar a su antojo a la opinión
pública, hemos sido testigos del surgimiento de encuestas que se realizaban por
encargo sin cumplir con la rigurosidad que se necesita para este tipo de
estudios.
Es muy lamentable que actualmente
sigan haciendo de las suyas algunas empresas de sondeos de opinión como si
retrocedieran a los tiempos de Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos y
pretendan lavarles la cara a los naranjas y tratar de perjudicar a otros
políticos e incluso al presidente de la República.
No estamos hablando de dos
encuestadoras que cada mes miden la opinión pública y cuyos resultados son
publicados en dos diarios importantes sino de otras cuyas cifras son realmente
alarmantes y no coinciden casi en nada con las encuestadoras serias.
Parece que estas encuestadoras
tienen la pretensión de desprestigiar al presidente de la República y mejorar
la alicaída imagen de la lideresa de Fuerza Popular, lo cual sería grave y
sería una evidencia de que esta supuesta tranquilidad entre el fujimorismo y el
gobierno podría acabarse pronto como lo dijo el vocero de Nuevo Perú, Alberto
Quintanilla.
Para sociedades democráticas
como, digamos, la nuestra, las encuestas son herramientas importantes que
ayudan a orientar a la opinión pública y a tomar decisiones adecuadas a los
políticos y los empresarios.
Por eso es necesario que las
empresas de sondeos de opinión hagan su labor con profesionalismo en el país y
que las autoridades pertinentes estén atentas a la aparición de organizaciones
de dudosa reputación, que durante la dictadura se desarrollaban gracias al
poder del dinero sucio de los siameses políticos Alberto Fujimori y Vladimiro
Montesinos.
La democracia se desarrolla
mientras sus instituciones van por un camino adecuado y en este proceso es
sumamente importante la seriedad de las encuestadoras que deben ayudar a
orientar a los que toman las decisiones importantes del país.

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