El
crítico culinario (quien ya se ha ganado broncazas por cuestionar,
por ejemplo, el éxito de Mistura) publicó
una columna en su blog (que cae a pelo en esta coyuntura en la que se intenta
censurar al ministro de educación, Jaime Saavedra) en la que cuestiona la
calidad educativa de muchos institutos de gastronomía:
” Nadie sabe quiénes
fueron los promotores [de las escuelas y los institutos de gastronomía] ni de
donde salieron los miles de profesores a los que encargaron la
enseñanza. Nadie preguntó por sus méritos, sus conocimientos o su
capacidad para educar, del mismo modo que no hubo quien se ocupara de
controlar el contenido de las curriculas”.
En su post, Medina
hace llorar a los impulsadores del boom gastronómico más que la cebolla, y
explica paso a paso cómo funciona esto que él denomina “la gran estafa”:
- La trama nace en quienes prometen la salida de la pobreza a través de la cocina sin pensar en las consecuencias del discurso.
- El engaño crece cuando permiten que abran institutos y escuelas de cocina por cientos sin controlar la calidad de lo que enseñan.
- El fraude se consolida cuando emplean a profesores sin conocimientos y no proporcionan prácticas profesionales.
- La trampa la cierran quienes cobran a los estudiantes el triple del sueldo que recibirán cuando se gradúen y sean profesionales.
- El timo se apoya en los restaurantes de alto nivel que niegan prácticas a los cocineros peruanos y las reservan para quienes llegan de fuera.
- El cuento se remata cuando la oferta de mano de obra es diez veces mayor que la demanda real del mercado.
- El pillaje se dispara cuando para conseguir trabajo debes aceptar sueldos que rondan el salario base, lo que incluye a la élite culinaria del Perú.
- La estafa consiste en jugar con las ilusiones y el trabajo de dos generaciones de peruanos para condenarlos a seguir en la pobreza.
“Nadie
sabe cuántos estudiantes de cocina hay en Perú. Ni siquiera el Ministerio de
Educación que al final expide los títulos“.
¿Cómo llamamos a este plato con todos esos ingredientes?
Medina la tiene clara
y dice coincidir con la máxima del actual ministro de Educación, Jaime
Saavedra:
“La
enseñanza de cocina es hoy el centro de una estafa gigantesca. Estafan a los
padres, quienes pagan lo que a menudo no tienen, estafan a los
estudiantes, que malgastan los mejores años de su vida en una aventura sin
futuro, y finalmente estafan a la sociedad. La enseñanza de cocina
exige a gritos control y regulación
Ayer se supo que Perú es el mejor destino culinario
del mundo por quinto año consecutivo, lo que avalará que se siga
preguntando a todo extranjero si ya probó el ceviche, pero que nadie se
pregunte por la situación de este sector educativo. Medina dice:
“Ojalá algún día nos obliguen a rendir cuentas de lo que
estamos haciendo con ellos”.
¿Quiénes los obligarán?
¿Los fujimoristas que censuraron a Jaime
Saavedra por
la ley Universitaria?
Pueden leer la columna de Ignacio de Medina aquí. Lo ponemos en caché, porque, según nos cuenta, desde su
nota sobre Mistura, la página sufre constantes caídas.



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