¡Incluso la NASA ha
recomendado el consumo de quinua a sus astronautas en sus viajes espaciales!
Sus semillas son
extremadamente nutritivas y saludables. Pese a que es un alimento que se ha
consumido durante cientos de años en Sudamérica, la quinua ha ganado mucha
popularidad en todo el mundo en muy poco tiempo, gracias a sus múltiples
beneficios.
Contiene muchos nutrientes esenciales para
nuestro organismo, como:
Proteínas,
que ayudan a la reparación y regeneración muscular, y complementan las dietas
vegetarianas y veganas.
Fibra,
que mejora la digestión, previene problemas gástricos, regula el azúcar en
sangre y reduce los niveles de colesterol.
Antioxidantes,
que combaten los radicales libres, responsables de la degeneración celular.
Flavonoides,
especialmente quercetina y el kaempferol, que son unos potentes
antiinflamatorios naturales.
Minerales
esenciales, como manganeso, fósforo, folato, cobre, hierro, zinc, potasio y
calcio.
Vitaminas, sobre todo B1, B2, B3, B6 y E.
Ácidos
grasos omega-3, aunque los contiene en pocas cantidades, son muy beneficiosos
para la salud.
Contiene
9 aminoácidos esenciales, que el cuerpo no puede producir por sí mismo.
Contiene
unos niveles de carbohidratos óptimos: los suficientes como para darte la
energía necesaria para afrontar un nuevo día, pero no demasiados como para
contribuir a un aumento de peso.
Y lo
mejor de todo es que la quinua no contiene gluten, así que es perfecta para la
gente que padece intolerancia al gluten o la enfermedad celíaca.
¿CÓMO SE CONSUME?
Pese a
que no es técnicamente un cereal, la quinua se consume como tal, por lo que se
considera un pseudocereal. Puedes tomarla en el desayuno, acompañada de leche,
o como un ingrediente más en tus ensaladas. También puedes cocinarla como si
fuera arroz, y en 15 minutos estará lista.
Puedes
encontrar diferentes variedades de quinua. La más común es la quinua blanca,
pero también existe la quinua roja, que combina mejor en ensaladas, la quinua
negra, que es un poco más dulce, los copos de quinua, perfectos para el
desayuno, y la harina de quinua, ideal para hacer repostería sin gluten
BENEFICIOS
La
quinua es considerada una semilla muy saludable, ya que normalmente se cultiva
de manera ecológica y no se modifica genéticamente. Además, su consumo habitual
nos proporciona grandes beneficios para la salud:
Nos aporta energía:
Gracias
a su riqueza en proteínas y aminoácidos esenciales, contribuye al buen
funcionamiento de nuestro organismo.
Regula la actividad intestinal:
Es
mucho más rica en fibra soluble que otros granos y semillas, por lo que
contribuye a una buena regulación intestinal.
Reduce los niveles de colesterol LDL:
Gracias
a su alto contenido en fibra, la quinua es capaz de reducir los niveles de
colesterol malo (o LDL), aumentando así los de colesterol bueno (o HDL).
Cuida la salud cardiovascular:
La
quinua es rica en magnesio, que puede ayudar a reducir el riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares.
Equilibra los niveles de azúcar en sangre:
La
quinua tiene un índice glicémico bajo. Esto significa que su glucosa se absorbe
poco a poco. Evitando las fluctuaciones de azúcar en sangre, que pueden
provocar diabetes de tipo 2 y obesidad.
Ayuda a perder peso:
Aporta
un empujón de energía gracias a sus carbohidratos, pero no los contiene en
exceso. Por lo que es perfecta para desayunar si estás intentando perder peso.
Cuida de nuestra piel:
Los
antioxidantes y flavonoides de la quinua nos ayudan a combatir los radicales
libres, que son los responsables de la degeneración celular.
Protege nuestro hígado:
El alto
contenido en zinc de la quinua puede ayudarte a proteger la salud del hígado,
ya que es muy beneficioso para el crecimiento y la reparación de sus células.
Cuida de nuestros riñones:
La
quinua es rica en potasio, que es muy eficaz a la hora de reducir los niveles
de ácido úrico, reduciendo el riesgo de desarrollar piedras en el riñón.
Es antiinflamatoria:
La
quinoa posee propiedades antiinflamatorias gracias a su contenido en
flavonoides. Estas propiedades pueden ayudarte a reducir inflamaciones
localizadas, e incluso la inflamación provocada por enfermedades crónicas.
Además de enfermedades autoinmunes, como la artritis reumatoide, el lupus. La
enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o el síndrome metabólico.




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