- Predio donde se construyó Casa Comunal de la Juventud está inscrito a nombre de esta en Registros Públicos
Ahora, el postulante
regional vuelve a la carga y afirma que de ganar las elecciones “recuperará”
los terrenos de la Casa Comunal de la Juventud, que según él son de propiedad
municipal, para instalar ahí las oficinas del gobierno regional.
Las mentiras de Virgilio Acuña no son nuevas, pero esta vez
las ha convertido en parte de su abanico de propuestas en la intención de
llegar a la gobernación de Lambayeque. A lo de la casa comunal se suma otro
desliz: recuperar el complejo deportivo "Rumenus Scander Scander",
conocido como La Videnita, que es propiedad del municipio de Chiclayo, para
administrarlo a través del gobierno regional. La confusión de competencias es
evidente.
EL ORIGEN DE LA CASA COMUNAL
Hay hechos históricos y legales que el líder del movimiento
Primero Lambayeque necesita saber. Uno de ellos, la raíz del proyecto de la
Casa Comunal de la Juventud. La creación de esta institución sin fines de lucro
se dio con la Ley N° 16736, aprobada por el Congreso de la República el 27 de
noviembre de 1967, en el primer gobierno de Fernando Belaunde Terry.
El promotor de la norma fue el diputado lambayecano
Guillermo Baca Aguinaga, creador del proyecto que había tomado la experiencia
de Alemania, país al que viajó hasta en 12 oportunidades para conocer de los
programas educativos y culturales que podían replicarse en el Perú y, en
especial, en el departamento.
La Ley de 1967 ordenó la creación de la Casa de la Juventud
de Chiclayo y en su artículo segundo declaró de necesidad y utilidad pública la
dotación de un local propio para su funcionamiento, autorizándose (Artículo 3)
al Concejo Provincial para expropiar los inmuebles ubicados en la manzana comprendida
entre las calles Salaverry, José Leonardo Ortiz, Manuel María Ízaga y Larco
Herrera (hoy Avenida Grau), para que se construya en esta la naciente
institución.
En la norma también se consignó el presupuesto funcional del
gobierno central para la asignación de partidas dinerarias que permitan la
expropiación y encargó a la entonces Corporación de Fomento y Desarrollo Social
y Económico del Departamento de Lambayeque la elaboración de planos,
presupuesto y ejecución del local.
ADJUDICACIÓN DEL TERRENO
En octubre de 1968, con el golpe de Estado de Juan Velasco
Alvarado, se dejó sin cumplimiento la ley. Para entonces, ya se habían
depositado en una cuenta intangible poco más de dos millones de soles del
presupuesto nacional a fin de concretar el proyecto de la Casa Comunal, dinero
que se mantuvo reservado hasta el retorno de la democracia.
Ya en 1983, siendo Guillermo Baca Aguinaga alcalde de
Chiclayo, se retomó la iniciativa del proyecto, aunque las condiciones habían
cambiado. En principio porque la manzana asignada de acuerdo a la ley de 1967
ya había sido ocupada por el Centro Cívico, donde hoy se ubican la biblioteca
municipal, la oficina de correos, el Banco de la Nación, la SUNAT, el
Ministerio Público y el Poder Judicial.
Ante ello, por decisión unánime del concejo provincial,
conformado en aquel entonces por 19 regidores (11 apristas, cuatro de Acción
Popular y cuatro de Izquierda Unida), se aprobó la permuta del terreno,
adjudicándose a título gratuito y de manera perpetua la manzana contigua, de
mil 300 metros cuadrados, donde finalmente se construyó al Casa Comunal de la
Juventud.
La minuta fue suscrita entre el municipio y la Asociación
Casa Comunal de la Juventud en abril de 1987, siendo alcalde de la ciudad Julio
Fernández de la Oliva.
La Partida Registral del predio a nombre de la Casa Comunal
de la Juventud es la N° 02188183 – Tomo 133, foja 333, existente en la Oficina
Registral de Chiclayo.
LOS RECURSOS
En la historia de la Casa Comunal de la Juventud hay varios
pasajes inéditos, dignos de resaltar, a fin que se comprenda el esfuerzo que
significó la realización del proyecto. Las partidas iniciales no fueron
únicamente públicas, también hubo dinero logrado por donaciones.
“En aquel tiempo, los diputados tenían iniciativa de gasto y
Guillermo Baca Aguinaga logró que se abra una cuenta exclusiva para la
asignación de partidas a nombre de la Casa Comunal de la Juventud. Logró que se
asignen dos millones 790 mil soles. Lo que poco se conoce es que muchos amigos
alemanes, que él mantuvo en el tiempo, también apoyaron en la construcción de
la casa. ¿Alguna vez se han preguntado por qué la vinculación de la casa con el
Consulado Honorario de Alemania que antes representaba Armin Bülow? Fue por
estas razones”, explica Guillermo Pérez Sialer, administrador de la
institución.
Pero hay más. Baca Aguinaga entregó más de 30 años de su
vida a la consolidación del proyecto de la Casa Comunal, que hoy con justicia
lleva su nombre, poniendo en más de una ocasión su propio patrimonio y
garantizando los préstamos que se hicieron para habilitar espacios,
equipamiento y asegurar el funcionamiento de la institución.
Por ejemplo, la construcción de la piscina, considerada hoy
una de las más saludables de Lambayeque, de acuerdo a informes que todos los
años realiza la Dirección General de Salud Ambiental – DIGESA, fue posible con
préstamos gestionados ante el Banco Wiese, siendo garante de los mismos el
propio Baca Aguinaga.
“Fuimos con Guillermo Baca a la oficina del Banco Wiese,
donde el señor Seminario era el administrador. Cuando llegamos, este preguntó
en qué podía servirlo y Guillermo Baca respondió que necesitaba dinero para
construir la piscina de la Casa Comunal de la Juventud. Guillermo Baca puso su
casa en garantía. ¿Sabe eso el pueblo de Chiclayo? El banco prestó 35 mil
dólares y el aval de eso fue Guillermo Baca. Fueron tres préstamos, ¿saben eso
los gaznápiros que hoy dicen que quieren desaparecer la casa y así el espacio
donde cientos de jóvenes acuden todos los días, algunos gratis y otros con
pagos simbólicos, a realizar actividades deportivas y culturales? ¿Lo saben?”,
con indignación cuestiona Pérez Sialer.
Solo para tener idea del sentido social de la Casa Comunal
de la Juventud vale mencionar que el alquiler de una plataforma deportiva
cuesta 10 soles la hora, mientras que en el complejo deportivo municipal se
cobra 50 soles por el mismo tiempo.
“En vez de estar haciendo propaganda con mentiras, deberían
ir a la SUNARP y averiguar a quién le pertenece este terreno y quiénes son los
responsables de su administración”, indica el administrador.
CONVENIO CON LOS TRABAJADORES
Ordenado como fue, Guillermo Baca previendo situaciones como
la que actualmente ponen en duda la naturaleza y propiedad de la Casa Comunal
de la Juventud, en su calidad de presidente de la misma, con los poderes
inscritos en Registros Públicos, suscribió en diciembre del 2008 un convenio
con la Asociación de Trabajadores de la Casa Comunal para que esta asuma, por
un plazo de 30 años, la administración de los servicios.
“Tengo que mencionarlo y disculpen que lo diga: Guillermo
Baca murió con 250 soles en su tarjeta. Fue su único capital, nunca acumuló
dinero, pese a que solo le faltó ser presidente del Perú. Guillermo Baca fue
maestro, presidente de la Federación de Estudiantes de San Marcos, diputado,
senador, constituyente, alcalde de Chiclayo, presidente de la CORDELAM,
prefecto y el pacificador de la ciudad cuando dos personajes se peleaban por el
control de la municipalidad. Siempre nos dijo: ‘Cuiden la obra, que no se
distorsione su finalidad, porque el esparcimiento, el deporte y la cultura
envuelven lo que es educación y un pueblo educado tiene derecho a un mejor
destino’”, rememora Pérez Sialer.
La casa tiene 31 años de funcionamiento y sigue siendo un
proyecto en ejecución, debido a que no percibe ningún tipo de subvención
pública o privada. Es más, como entidad paga impuestos municipales, tributa a
la SUNAT y cumple con sus obligaciones laborales.
“Recién acabamos de renovar el cerco perimétrico y seguimos
haciendo mejoras, siempre sirviendo a la comunidad. Aquí funciona la Cruz Roja,
la escuela de ajedrez, de karate, aquí tuvimos a las alumnas del Colegio Elvira
García y García mientras se construía su local educativo y se fueron pese a que
la Gerencia Regional de Educación nos tiene una deuda de 40 mil soles. Producto
del uso de las instalaciones se dañaron servicios, ventanas, puertas y
nosotros, con nuestros propios recursos, estamos reparando ello. ¿Saben eso los
que dicen que van a poner aquí oficinas regionales?”, manifiesta el
administrador.
Virgilio Acuña no es el primero que lanza propuestas como la
ya mencionada. En su momento lo hizo Arturo Castillo Chirinos, Roberto Torres
Gonzales y el propio David Cornejo Chinguel. Sin embargo, nada de ello prosperó
dada la naturaleza privada que tiene la institución.
“Esos alcaldes tuvieron que entender y aceptar que esta es
una institución privada. Ahora, los gaznápiros ven todo esto como atractivo. Lo
ve así la gente que tiene oficio en el aprovechamiento de lo ajeno y que busca
cualquier alternativa buena o mala, gente que no tiene vergüenza”, enfatiza.

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