(Infobae) La aventura en las ruinas de Perú invita desde 1996 a transitar el trayecto
de peregrinación original que conduce a la capital religiosa del Imperio Inca.
Los participantes deben enfrentar distintos tipos de dificultades
El turismo deportivo es
una propuesta que desde hace años se impone cada vez más en la agenda de
los viajeros. Son muchos los destinos populares que acunaron este concepto. La
mayoría de ellos, ofreciendo la posibilidad de conocer los recovecos de las
ciudades y sus atractivos a partir del running.
De esta
manera hoy es posible participar en maratones cuyos trayectos invitan
a rodear el Coliseo romano, a correr con la Torre Eiffel de fondo o a subir los
más de cinco mil escalones de la imponente Muralla China.
Y entre el amplio abanico
de posibilidades para los turistas ávidos de hacer actividad física y al mismo
tiempo conocer en detalle los lugares más visitados, una de las que
sobresale es la Maratón
Camino del Inca, una aventura exótica que tiene como meta final
a la legendaria Machu
Picchu.
Esta prueba nació en 1996 y, a
diferencia de las grandes citas del running, no es anual, sino que se organiza dos veces al año: una en
junio y otra en agosto. Este sábado 4 dio
inicio a la segunda carrera de 2018 y se extenderá hasta el domingo 12. El
programa dura nueve días, aunque la carrera es en la sexta jornada. Por otra
parte, ya están definidas las fechas para 2019: serán del 1 al 9 de junio, y
del 3 al 11 de agosto.
La razón de que sean dos
citas anuales se debe a la alta demanda, ya que el número de participantes es reducido por
cuestiones de logística (se lleva a cabo en el Parque Nacional, lo cual implica
atender ciertas reglas). Se
limita a entre 10 y 15 atletas (sin uso de dorsales)
Considerado uno de los
circuitos más complejos de completar, la hoja de ruta cubre la senda
original que desemboca en la capital religiosa del imperio Inca. El trayecto
tiene la dificultad
de desnivel, que va desde los 2,500 msnm en la partida -en
la ciudad de Cuzco- hasta de los 4,200
msnm en
el punto de llegada. Hay dos distancias: 30K y 26,2K.
Otra de las dificultades a
las que se enfrentan los maratonistas es la amplitud térmica, ya que dependiendo
el momento del día las
temperaturas pueden oscilar desde los 0° hasta los 30°. A todas
estas duras condiciones de competencia deben enfrentar los corredores
durante cerca de siete horas (tiempo
promedio aproximado de los que cruzaron la meta final). El ganador de la
reciente edición de junio fue el estadounidense Jonathan Kimura, que
hizo un tiempo de 6 horas 41'51".
El precio de la exigencia
se compensa con la belleza del escenario. Corriendo a la par de enormes muros,
calles empedradas y restos del imperio y el período colonial español,
la variedad de senderos en los Andes del sur del Perú invita a conocer más
sobre la historia de la gran civilización Inca. Y, de paso, practicar running.






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