- Nuevos audios dan cuenta de faceta depredadora de
Walter Ríos: “Pero para yo firmarlo cómo es mañana, pe”.
(Caretas) Las acusaciones contra el otrora todopoderoso productor de
Hollywood, Harvey Weinstein, desataron una reacción global. El movimiento
#MeToo ha tenido ramificaciones en otras industrias y supone un cambio cultural
de impacto sísmico.
Weinstein enfrenta denuncias de acoso y agresión sexual por parte
de aproximadamente 85 mujeres. Otras 13 dicen haber sido víctimas de violación.
Un Gran Jurado de Manhattan lo acusó en julio de cargos por los que puede pasar
el resto de su vida en prisión.
Weinstein era un auténtico depredador sexual.
El escándalo de los audios en el Poder Judicial tiene su propia
versión del Yo También. En el caso de Walter Ríos, expresidente de la
Corte Superior de Justicia del Callao, mucho se ha dicho de los “diez
verdecitos” y la compulsión de cobrar parte de las coimas con whisky etiqueta
azul y vino blanco Protos. Pero la misma atención no se le ha dado a su faceta
predatoria.
Uno de los audios
registra una repugnante conversación en la que Ríos le demanda a una
funcionaria tener relaciones sexuales a cambio de la firma de lo que,
aparentemente, es la firma de una resolución de ascenso.
El diálogo muestra a la mujer en la gama que va de lo concesivo a
lo suplicante y expresa hasta dónde puede llegar el hostigamiento basado en una
relación de poder. Se trataba de la principal autoridad del Poder Judicial en
el Callao.
Este audio se suma a los que difundió Latina el 5 de agosto, donde
Ríos le instruye a su asistente Gianfranco Paredes para colocar a Cinthya
Celeste Vargas, relatora de la Tercera Sala Penal del Callao, en la jefatura de
la unidad de planeamiento y desarrollo, cargo que ocupó hasta el 10 de mayo Aldo
Mayorga. Éste renunció por el retraso en la construcción de unos módulos, lo
que quedó registrado en otra llamada
A los pocos días de nombrar a Vargas, Ríos la retiró debido a los persistentes rumores sobre la relación entre ambos.
El material de seguimiento que la Dirección General del Ministerio
del Interior (Digimin) dio cuenta que el 20 de marzo Ríos mantuvo un encuentro
en el Hotel Nevado de La Perla con una funcionaria que él colocó en enero de
2017 como coordinadora 1 del Área de Servicios Judiciales y Recaudación de la
Unidad Administrativa y Finanzas de la Corte. Dos días más tarde tuvo otra cita
en el Hotel Karioca’s, en el Cercado de Lima, con una mujer que fue
identificada como una abogada y con la que también tenía un vínculo laboral.
Luego los recogió en el vehículo oficial su inseparable chofer John Misha.
CASOS RECIENTES La situación devuelve a la memoria la denuncia por acoso sexual que, once años atrás, presentó la practicante Susan Hidrogo contra el entonces presidente de la Corte Superior de Justicia de Lima, Jovino Cabanillas (CARETAS 1994). Ahí describió una cultura vertical que trata a los jueces como seres superiores, con entornos que más parecen pequeños séquitos.
El juez terminó destituido por el Consejo Nacional de la
Magistratura. Pero ya entonces el Comité de América Latina y el Caribe Para la
Defensa de los Derechos de la Mujer (CLADEM) advertía que el acoso e incluso
las violaciones eran más frecuentes de lo que podía pensarse.
En los últimos años, los presidentes de las cortes superiores de
Ayacucho y Madre de Dios fueron destituidos por acoso sexual. En el primer
caso, para resolver un proceso, Antenor Jorge Aliaga pidió, además de favores
sexuales, dinero en efectivo. Y también un venado.
Alexandra Sánchez, secretaria de la Corte de Lima Este, denunció
este mes que su denuncia por acoso contra el juez Miguel Sotelo –llamado
“jugadorazo” por el abogado de Gerson Gálvez Calle ‘Caracol’ en otra
interceptación telefónica– no se resuelve en la OCMA desde hace tres años.
“Si a mí, que soy servidora del Poder Judicial, no me pueden resolver por tantos años un proceso que debe durar 20 días, cómo será para el ciudadano de pie”, se preguntó.
“Si a mí, que soy servidora del Poder Judicial, no me pueden resolver por tantos años un proceso que debe durar 20 días, cómo será para el ciudadano de pie”, se preguntó.
En
agosto, la OCMA propuso suspender por seis meses al juez Tiberio Juan Aquino
Osorio, integrante de la Sala Penal Liquidadora de la Corte Superior de
Justicia de Ucayali, por acosar a una servidora del tribunal que solicitó su
rotación.
En
julio fue suspendido otro magistrado de Paiján, de la Corte Superior de La
Libertad, porque acosó a una litigante. En diciembre pasado ocurrió lo mismo
con un secretario judicial en Áncash, quien hostigó sexualmente a dos
compañeras.
El
acoso llegó hasta el penal de Barbadillo en 2014. Su exdirectora, Katy del
Águila, denunció al secretario de un Juzgado Penal de Lima, Jesús Laura Antón,
por chantajearla económica y sexualmente para resolver a su favor un habeas
corpus interpuesto por el expresidente Alberto Fujimori, que reclamaba la
reposición de un teléfono público.
El
presidente Martín Vizcarra, basado en las recomendaciones de la comisión de
reforma judicial encabezada por Allan Wagner, propone la creación del Sistema
Nacional Especializado de Justicia para la Protección y Sanción de Violencia
contra las Mujeres e Integrantes del Grupo Familiar. También se revisarán las
sentencias en casos de violaciones. Pero resulta claro que, para entender cómo
opera la Justicia en materia de género, tendrá que dar una buena mirada dentro
de casa.
Transcripción
de Audio
Mujer: Aló
WR: Mira, ya, ya hablé con Gianfranco. Tú ayer se lo has presentado a las 3 y 30 de la tarde con una chiquita. Ya lo revisó. Cumples los requisitos. El día de hoy lo va a terminar, él está almorzando. Y me lo va a mandar con el chofer. Yo debo estar firmándolo a las 3:30, 4, 5. Mañana a primera hora lo mandan. ¿Puedes hablar?
M: Sí claro, estaba tomando agua, disculpa.
WR: Pero para yo firmarlo cómo es mañana, pe.
M: Eso es chantaje. Eso es chantaje. No puedo.
WR: Entonces no lo firmo.
M: No seas así.
WR: Pero aunque sea calatita, pe.
M: Ven acá a mi oficina pues.
WR: ¡No! Yo estoy en San Isidro.
M: Entonces mañana pues.
WR: Mañana pe, temprano.
M: Mañana vienes acá a mi oficina.
WR: No, no, no. Mira…
M: No Walter, no me pidas eso, no mi amor. Te he dicho ya. Estoy mal.
WR: ¿Por qué? Tempranito ven bañadita.
M: Estoy mal.
WR: Sexo oral nomás.
M: No hagas esto, quiero descansar, estar bien.
WR: Te la lamo al toque.
M: Qué jodido eres. Te he dicho que no, niño.
WR: Puta madre. Ya, conversamos. Yo te aviso cuando lo firme.
WR: Mira, ya, ya hablé con Gianfranco. Tú ayer se lo has presentado a las 3 y 30 de la tarde con una chiquita. Ya lo revisó. Cumples los requisitos. El día de hoy lo va a terminar, él está almorzando. Y me lo va a mandar con el chofer. Yo debo estar firmándolo a las 3:30, 4, 5. Mañana a primera hora lo mandan. ¿Puedes hablar?
M: Sí claro, estaba tomando agua, disculpa.
WR: Pero para yo firmarlo cómo es mañana, pe.
M: Eso es chantaje. Eso es chantaje. No puedo.
WR: Entonces no lo firmo.
M: No seas así.
WR: Pero aunque sea calatita, pe.
M: Ven acá a mi oficina pues.
WR: ¡No! Yo estoy en San Isidro.
M: Entonces mañana pues.
WR: Mañana pe, temprano.
M: Mañana vienes acá a mi oficina.
WR: No, no, no. Mira…
M: No Walter, no me pidas eso, no mi amor. Te he dicho ya. Estoy mal.
WR: ¿Por qué? Tempranito ven bañadita.
M: Estoy mal.
WR: Sexo oral nomás.
M: No hagas esto, quiero descansar, estar bien.
WR: Te la lamo al toque.
M: Qué jodido eres. Te he dicho que no, niño.
WR: Puta madre. Ya, conversamos. Yo te aviso cuando lo firme.





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