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| Fuente: LaMula |
Entre los nuevos rubros
de la explotación humana de hoy están la pesca, agricultura, construcción,
mendicidad forzada y el sexual.
El incendio de la Galería Nicolini en el que desaparecieron Jovi
Herrera Alania (20), Jorge
Luis Huamán Villalobos (19)
y el menor Luis Guzmán Taipe (15), quienes trabajaban encerrados en
contenedores metálicos construidos de manera informal en la empresa JPEG
SAC, develó la forma en la que miles de peruanos laboran
convirtiéndose así en “esclavos modernos”,
según la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
La organización internacional Walk Free Foundation reportó más de 45,8
millones de personas que
son víctimas de este abuso alrededor del globo. Unas
200 mil están en el Perú. El Índice
de Esclavitud Global (IEG)
emitido por esta entidad, define a la esclavitud moderna como una “situación
de explotación a la que una persona no puede negarse debido a amenazas,
violencia, coerción, abuso de poder o engaño, con trato similar al de una
animal de granja”.
Los esclavos modernos podrían estar frente a ti sin que lo notes.
Sirviendo en barcos de pesca debido a una deuda, cantando en algún tren,
sometidas a matrimonios forzados, detenidos contra su voluntad como empleados
domésticos o atrapadas en burdeles bajo amenazas de muerte. Pese a que la
mayoría de países la condenan, continúa existiendo y en Asia se encuentra casi
el 35% de las víctimas, reporta el IEG. Entre las industrias
que ejercen este tipo de abusos están:
La pesca. Diversos
colectivos a favor de derechos humanos afirman que miles de personas son
forzadas a trabajar en barcos de pesca, donde pueden permanecer durante años
sin ni siquiera ver la costa. Aquí, los esclavos modernos son amenazados por
intermediarios. En el caso de que te atrapen tratando de escapar, corres el
riesgo de que te maten o lancen por la borda.
Los explotados refieren que fueron
engañados por intermediarios que les prometieron empleos en una fábrica y
después los llevaron a barcos de pesca donde se les forzó a trabajar. En el
caso en que hayan hecho algún préstamo económico a uno de estos captadores, se
ven obligados a trabajar sin pago debido a deudas.
La agricultura. Las
empresas privadas son las responsables del 90% de estas violaciones a los
derechos humanos que se dan en todo el mundo. América Latina y el Caribe es la
tercera región con mayor número de casos, informa la OIT. En Perú, existen
diferentes formas de sometimiento a menores y mayores de edad dedicados al
trabajo de campo forzado. Empezando por el acceso a un seguro de salud, retraso
de pagos y laborar más de 12 horas al día.
La construcción. En el año
2013, Amnistía Internacional advirtió en un informe sobre las pésimas
condiciones en las que trabajan los migrantes contratados del sector de la
construcción en Qatar. Lo mismo se repite en nuestro país, pues los abusos van
desde el retraso o incluso el impago de salarios por parte de empleadores,
hasta la retención de los pasaportes de sus trabajadores como medida para impedirles
salir del país. Además de no brindarles un seguro de salud, así como
gestionarles los permisos de residencia tal como dispone la OIT, lo que deja
indocumentados a los foráneos y expuestos a ser deportados a su lugar de
origen.
Mendicidad forzada. El informe destaca que muchos niños en Europa,
Asia, África, América Latina y Medio Oriente son forzados por delincuentes a
pedir limosna en las calles.
La sexual. La OIT
estima que hay unas 4,5 millones de víctimas de explotación
sexual forzada. Las
jóvenes de las regiones como Amazonas, San Martín, Cusco y Puno, suelen ser
captadas con anuncios de trabajo como anfitrionas o secretarias. Al llegar a
Madre de Dios, los intermediarios que las trasladaron hasta los campamentos en
los que viven los mineros ilegales, las entregan a las mafias de prostitución
para forzarlas a llevar a cabo trabajos sexuales.
Datos:
- Casi 21 millones de personas son
víctimas del trabajo forzoso: 11,4 millones de mujeres y niñas, y 9,5 millones
de hombres y niños, según la OIT.
- Alrededor de 19 millones de
víctimas son explotadas por individuos o empresas privadas y más de 2 millones
por el Estado o grupos rebeldes.
- De aquellos que son explotados
por individuos o empresas, 4,5 millones son víctimas de explotación sexual
forzosa.
- El trabajo forzoso en la economía
privada genera ganancias anuales ilegales de 150.000 millones de dólares por
año.
- El trabajo doméstico, la
agricultura, la construcción, la manufactura y el entretenimiento se encuentran
entre los sectores más afectados.
- Los trabajadores migrantes y los
pueblos indígenas son especialmente vulnerables al trabajo forzoso.




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