Sin
haberlo imaginado ni aparecer en ningún libreto de las últimas semanas, el
joven presidente interino del Perú fue sepultado por sus graves errores y el
Congreso lo reemplazó por un viejo presidente también interino, optando, nos
parece, por la experiencia en la vida como un medio de salvataje para este
país, que ha terminado por convertirse en el payaso del universo entero.
Puede
ser que algún teórico de por allí le saque provecho a estos cambios tan
violentos del gobierno y nos comenten, desde fuera, que todo se debe a un
desesperado intento de mejora interna; pero acá, en nuestra tierra los
sabihondos de siempre quieren ganarse alguito y presumen que el recién
encargado nada sabe por lo que han comenzado con su retahíla de consejos sin
darse cuenta que tampoco han podido ser profetas ni en su propia tierra y
quieren gobernar en la ajena.
En
la tierra de los diablos, los años vividos son ventaja y la soberbia personal
hará lo propio. Es difícil, por lo tanto, que el estrenado presidente acepte
así nada más lo que le sugieren ciertos tipos que se ven ya colocados en el
equipo ministerial y se juegan todas las balas presumiendo saber de todo y
mezclando en un discurso confuso la inteligencia artificial con las gestiones
del actuar público.
Dicen
lo que sea para sorprender a los comunicadores que enmudecen ante el torrente
de su discurso repetitivo. Varios, en todo el Perú han salido a comentar qué
debe hacer el señor Balcázar, con el afán de ellos de captar la atención y
estrenar un fajín ministerial. Pero se han estrellado con un discurso que la
misma noche de su reconocimiento expresó el elegido y que recomiendo sea
analizado antes de pretenderlo aconsejar.
Dentro
de las generalidades académico filosóficas que acostumbra el recién electo, la
mención a Platón y a otros sabios antiguos nos ha sorprendido con una
conclusión del orador quien afirmó que en nuestro país LA RAZON HA PERDIDO
VIGENCIA. Lo dijo así, con todas sus letras.
¿Era
quizá una confesión de parte por el hecho de haber sido elegido?. O tal vez
¿era un resumen de cómo enfoca el personaje al modo de gobernar de los últimos
seis años?. Como ya eran horas avanzadas de la noche y todos los presentes
estaban agotados por el día tan movido, nadie se atrevió a averiguar el
misterio de esa conclusión tan filosófica.
Por
otra parte, los tiempos apremian y en los pocos meses que debería durar su
mandato, lo máximo que logrará hacer será garantizarse una pensión de por vida
acorde al nivel de mandatario que está pasando a la historia. Pero a pesar de
conocer estas circunstancias el nuevo interino dijo también que gobernar al
Perú no es nada difícil y que se pueden lograr muchas cosas en muy poco tiempo.
Suerte
tiene el antiguo novato pues ha llegado al nivel más alto que algunos políticos
peruanos sueñan alcanzar y él lo ha hecho sin mayor inversión que su gran
astucia. Un antiguo dicho en la ciudad de Chiclayo proclama así: Foráneo que
llega a Chiclayo y que al día siguiente no lo mata un carro de seguro que llega
a ser presidente. Confirmación o no de esa regla, nuestra Ciudad norteña ha
alojado a un Papa, ahora a un Presidente.
Por
lo menos los chiclayanos deberemos confiar en que ninguno de ellos nos falle
con sus comportamientos. Que Platón siga discutiendo con los grandes filósofos,
por ahora.




