Se
prendió “la mecha” electoral: candidaturas recurrentes y una deuda pendiente
con el electorado
La
campaña electoral rumbo a la alcaldía provincial de Lambayeque empieza a
activarse antes del calendario formal. No por la irrupción de nuevas figuras ni
por propuestas innovadoras, sino por la presencia anticipada de candidatos con
trayectorias ya conocidas, que han iniciado recorridos y actividades
proselitistas preliminares similares a procesos anteriores.
Uno de
los casos más representativos es el de Eduardo Jacinto Teque. De acuerdo
con los registros históricos del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), su
participación en procesos electorales se remonta a finales de la década de
1980. En 1989 postuló como regidor distrital en San José sin resultar electo.
En 1993 alcanzó su único triunfo electoral al ser elegido alcalde distrital de
San José por la organización Cambio 93.
Posteriormente,
Jacinto Teque ha participado en diversos procesos electorales —1998, 2002,
2006, 2010, 2014, 2018 y 2022— postulando a distintos cargos y a través de
diversas organizaciones políticas, tanto locales como nacionales, entre ellas
Podemos Perú y Fuerza Popular, sin volver a obtener una victoria electoral.
Para el
proceso 2026, con una gran deuda, por las derrotas anteriores, vuelve a
presentarse como candidato a la alcaldía provincial, esta vez por el partido
Perú Primero.
En un
escenario similar se encuentra Dustin Coello. Según información
electoral disponible, en 2018 postuló a la alcaldía de Lambayeque por la
agrupación local Primero Lambayeque. En 2022 figuró como candidato de Acción
Popular durante la etapa preelectoral, y para el proceso 2026 vuelve a postular
al mismo cargo con Avanza País, organización que ha oficializado su
inscripción.
Tres
procesos consecutivos y tres organizaciones distintas configuran una
trayectoria marcada por la persistencia electoral, aunque sin resultados
favorables hasta el momento.
El caso
de Antonio Eneque Soraluz presenta un recorrido más extenso en cargos
públicos. Inició su trayectoria política en el Partido Aprista Peruano, con el
que fue candidato a la alcaldía en 1993 sin éxito, regidor provincial en 2002 y
2006 resultando electo en ambos procesos, y consejero regional en 2010. En 2014
postuló a la alcaldía por Fuerza Popular sin alcanzar el cargo.
Posteriormente,
se incorporó a Alianza para el Progreso (APP), fue elegido regidor provincial
en 2018 y volvió a postular a la alcaldía en 2022 sin éxito. Para 2026, Eneque
retorna a Fuerza Popular como candidato al sillón municipal.
También
figura Hildomaro Rodríguez Alvarado, quien en 2010 postuló como regidor
provincial por APP sin resultar electo, y en 2021 fue candidato al Congreso por
la misma organización. Para el proceso 2026, APP vuelve a presentarlo como
candidato a la alcaldía provincial de Lambayeque.
Finalmente,
Máximo Córdova Villegas registra postulaciones sucesivas a la alcaldía
provincial: en 2018 por Todos por el Perú, en 2022 por Somos Perú y, para 2026,
por Fe en el Perú. En ninguno de estos procesos logró ser elegido.
Estos
son, hasta el momento, los candidatos que tendrían asegurada su participación,
aunque existen otros nombres, que aún no se encuentran confirmados oficialmente
por los partidos políticos.
Más allá
de los perfiles individuales, el patrón que emerge es de carácter estructural:
una dinámica política donde las organizaciones funcionan principalmente como
plataformas electorales, con alta rotación de candidaturas y escasa rendición
de cuentas tras los resultados. Las derrotas electorales no siempre derivan en
procesos visibles de renovación interna o revisión de propuestas, sino en
nuevas postulaciones bajo distintas siglas.
Con la
campaña en marcha, Lambayeque enfrenta algo más que una contienda electoral.
Enfrenta el desafío de evaluar trayectorias, exigir coherencia política y
demandar propuestas verificables. El escenario ya está encendido; queda por ver
si esta vez el proceso contribuirá a fortalecer la democracia local o repetirá
una dinámica que el electorado ya conoce.




