En diálogo con la Agencia
Andina, Cutipé dijo que la indignación de la población frente a
los reiterados casos de violencia no cambiará nada si no hay una
discusión profunda, dejando de lado paradigmas machistas, sobre el tema en
todos los rincones del país.
“En los ministerios y en los
medios de comunicación debatimos y nos llenamos de compromisos, pero eso
finalmente no logra cambios. La mayoría de casos no se denuncian porque la
gente no siente seguridad en los servicios públicos ni tampoco en la reacción
de la población. Hay que trabajar de comunidad en
comunidad”.
Gobiernos locales y ministerios
Pidió trabajar a todo nivel
el cambio
de paradigmas e ideas sobre las que se construye la sociedad, como las
referidas al trato de los niños y las relaciones entre varones y mujeres,
tarea en la que deben estar inmersos los gobiernos locales y varios
ministerios, como el de educación.
“Por ejemplo, cuando algunos
colectivos salen a decir "con mis hijos no te metas”, un
alcalde o autoridad puede sentirse inhibido para hablar sobre el tema y allí se
pierde la oportunidad de tener un debate rico que pueda producir
cambios”.
Para el experto, se requiere de un trabajo multisectorial con un
objetivo común, de lo contrario seguiremos perdiendo valiosas
vidas a manos de la violencia en los hogares y las calles.
Por ejemplo, dijo, el Ministerio de Educación, en una
perspectiva de 10 a 20 años, puede cumplir un rol importante desde una cultura
del buen trato.
No obstante, la comunidad educativa no abarca a todos y en
ese tiempo habrán muerto más o menos 1, 000 mujeres por feminicidio. "Por eso los cambios
deben realizarse en territorios más amplios que el colegio, por lo menos
en cada distrito o cada comunidad”.
Esto tiene que ser un trabajo en cada red, liderado por los
gobiernos locales, que deben estar apoyados por los operadores de sectores que
contribuyen a luchar contra la violencia, anotó.
“En esta tarea deben estar juntos el sector
Educación, Salud, Interior, Ministerio de la Mujer, fortaleciendo
a la red que contribuya a la movilización por el cambio”.
Resolver temas básicos
Como
especialista en salud mental, Cutipé comentó que no basta con atender la salud emocional de las
personas para que haya menos violencia, sino que es fundamental resolver temas
que también son detonantes de violencia, entre ellos la inseguridad o falta de
trabajo.
“Muchas
veces la precariedad económica hace que los padres tengan mucho estrés y eso
hace difícil que tengan paciencia y buenas relaciones con sus hijos.
Así poco a poco el hogar deja de ser un sitio de protección y tranquilidad.
Buena parte de los niños y niñas en situaciones de calle provienen de
hogares con mucha violencia y en vez de deprimirse o amilanarse ante
sus padres, prefieren huir de casa”.
Aunque
reconoció que los patrones de crianza en el país están migrando progresivamente
hacia un mayor respeto de los derechos de los niños y las niñas, porque hace 20
o 30 eran más aceptada la violencia como una estrategia de crianza; los cambios
son insuficientes.
Refirió
que en ese momento el
70% de consultas en los servicios de salud mental comunitarios las ocupan por
niños y adolescentes con
problemas de aprendizaje, de conducta, problemas emocionales y de
desarrollo.
Finalmente,
para el psiquiatra si se quieren lograr cambios importantes de lucha contra la
violencia y que permanezcan en el tiempo, es
fundamental empezar a trabajar ya mismo y de la mano con las comunidades, todas
y sobre todo las más alejadas.

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