"Quería que ustedes se
sientan totalmente libres para tomar cualquier decisión porque 2018 es muy
importante para el PT, para la izquierda, para la democracia. Y, para mí,
quiero mi libertad", escribió el exmandatario en una carta que la presidenta
del partido, Gleisi Hoffmann, leyó la noche del lunes en una reunión del
directorio nacional de la organización política.
El encuentro se hizo a
puerta cerrada, pero el dirigente del partido Alexandre Padilha colgó un video
en Facebook donde se escucha a Hoffmann leer parte de la misiva.
"Hay insinuaciones de
que si no fuera candidato, si los focos no estuvieran sobre mí, si yo no hablo
contra la condena, será más fácil la votación a mi favor. Querida Gleisi, la
Corte Suprema no tiene que absolverme porque soy candidato, porque me voy a
portar bien. Tiene que votar porque soy inocente y también para
recuperar su papel constitucional", leyó a sus
correligionarios la presidenta del PT.
Lula, de 72 años, también
dijo estar "feliz" con los resultados de la última encuesta
Datafolha, que lo siguen colocando a la cabeza de la carrera presidencia, aún
estando encarcelado.
El sondeo otorga al
expresidente (2003-2010) una intención de voto de 31%, seguido
por el diputado de ultraderecha Jair Bolsonaro con 15%, aunque ligeramente por
debajo de la encuesta anterior, cuando registraba un 37% de las adhesiones.
Miembros del PT que suenan como
eventuales reemplazos de Lula, como el exalcalde de Sao Paulo Fernando Haddad
o el exgobernador de Bahía Jaques Wagner, no superan el 2%
de intención de voto en ese sondeo.
A pesar del mensaje de Lula,
el partido aseguró mantener su posición de mantenerlo como candidato.
Poco después de que el video
de Padilha viera la luz, Gleisi Hoffmann ratificó en su cuenta de Facebook que
el PT sigue firme con la candidatura de Lula.
"¡El
pueblo quiere a Lula libre, a Lula presidente! No
hay plan B, porque Lula es inocente", dijo Hoffman, asegurando que su
candidatura será aprobada en una convención nacional y registrada ante el
tribunal electoral el 15 de agosto.
Lula está preso en la sede
de la Policía Federal en Curitiba (sur) condenado 12 años y un mes de prisión
por corrupción pasiva y lavado de dinero. La justicia brasileña lo culpa de
haber recibido un apartamento de una constructora implicada
en el escándalo de Petrobras a cambio de favores políticos.
Hasta ahora, el expresidente
sólo ha podido recibir la visita de sus abogados y algunos legisladores,
negando la entrada a altos dirigentes del PT como la expresidenta Dilma
Rousseff y al premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel.
Al
tener una condena firme en segunda instancia Lula sería inelegible, según
la llamada ley de "Ficha Limpia". Sin embargo, el Tribunal Superior
Electoral (TSE) es quien debe oficializar esa medida una vez que su inscripción
sea realizada.
La defensa del histórico
líder de izquierda introdujo el lunes por la noche recursos especiales y
extraordinarios ante las cortes superiores del país
apelando la condena de Lula en segunda instancia y pidiendo que le sea
permitido, si es su voluntad, postularse a las presidenciales de octubre.

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