Durante la ceremonia
inaugural de la VIII Cumbre de
las Américas, señaló que los recientes escándalos de corrupción en
la región han hecho asomar el problema, dando la impresión de que el fenómeno
es nuevo, cuando en realidad este flagelo ha sido “omnipresente en la
historia”.
“No es debido a la
democracia, sino gracias a la democracia que el problema hoy se ventila con mayor
franqueza y nos obliga a encararlo. Lo que hay que combatir es la enfermedad,
no el sistema”, expresó Almagro, desde
el Gran Teatro Nacional de Lima, escenario del evento.
Coincidió en que no existe
país que esté exento del flagelo de la corrupción, pues unos
la tienen en mayor proporción que otros, pero en cualquier caso se le debe
enfrentar en todo el continente para poder vencerla.
Añadió que -aunque nunca
muera- a la corrupción se le puede acorralar.
“Para ganarle se necesita
entender las causas y nuevas expresiones de la corrupción en
democracia, especialmente en democracias jóvenes como las latinoamericanas (…).
La política no es una carrera para hacer dinero”, refirió el máximo directivo
de la OEA.
En ese sentido, Almagro abogó
por que los países de las Américas realicen los máximos esfuerzos para que haya
“tolerancia cero” frente a este flagelo, porque “la corrupción engendra corrupción”,
incluso al más alto nivel.
“Por eso no es posible el
menor margen de tolerancia (…). La enfermedad de la corrupción hace
que la democracia se debilite”, manifestó el ilustre visitante, ante los
dignatarios asistentes a la inauguración de la cumbrecontinental,
cuyo tema central es la gobernabilidad democrática frente a la corrupción.
Si bien dijo que no existe
una receta mágica, el funcionario de la OEA recalcó que
la defensa de los derechos ciudadanos es, desde la política, la manera más
eficiente de atacar el problema.

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