Su asesinato fue confirmado
por el gobierno, marca con fuego la historia de Ecuador, un
país que sufre de lleno los coletazos del conflicto que todavía persiste en
Colombia, pese al acuerdo de paz con el que fuera el grupo rebelde más poderoso
de América.
¿Quiénes eran ellos?
Con profundo pesar lamento informar que se confirma el asesinato de nuestros compatriotas. He dispuesto acciones inmediatas. El— Lenín Moreno (@Lenin) 13 de abril de 2018
país está de luto. Sepamos respetar el dolor de nuestros hermanos. Ahora es tiempo de estar unidos. #UnidosPorLaPaz
Ortega, el amor por el oficio
Javier Ortega, de 32 años, vivió
su adolescencia en Valencia, España, donde trabajó en una heladería. De allí
regresó a Ecuador para estudiar periodismo.
Ortega era el último de tres
hermanos, soltero y sin hijos. Su familia lo describe como un hombre sereno, y
sus amigos recuerdan sobre todo su sonrisa contagiosa.
Desde
hace seis años trabajaba en El Comercio cubriendo temas judiciales y de
seguridad.
Entre sus coberturas
destacadas figuran el terremoto que asoló la costa ecuatoriana en 2016, y el
accidente aéreo que dejó 22 militares muertos en la Amazonía ese mismo
año.
También se ocupó de la
deportación de decenas de cubanos desde Quito y el problema de los
desaparecidos en Ecuador.
De España trajo su afición
por el Barcelona y en especial por el astro argentino Leonel Messi. Cada
miércoles, después de lidiar con la presión de su trabajo, se reencontraba con
su otra pasión: el fútbol.
"Amaba el periodismo,
le encantaba leer y el cine", recordó a la AFP María
José Vela, amiga y excompañera de Universidad de Ortega.
Rivas, fotógrafo premiado
El fotógrafo Paúl
Rivas, que el 25 de abril iba a cumplir 46 años, tenía novia y una hija de 15
años.
Coleccionista de cámaras
antiguas, dejó de lado una carrera en la publicidad por el oficio de
"dibujar con la luz".
Rivas, definido por su
familia como un hombre sensible y bromista, heredó de su padre la pasión por
captar imágenes y la traspasó su hija de 15 años. En honor a él, hizo un libro
con fotos tomadas por ambos.
Un fotorreportaje sobre los
familiares de personas desaparecidas le dio el premio Eugenio Espejo, que entrega la
Unión Nacional de Periodistas (UNP) de Quito.
Además, ganó en dos
ocasiones el premio Jorge Mantilla Ortega, que concede el diario en el que
trabajaba desde hace 20 años.
Cuando tomaba sus fotos se
"ponía su gorrita hacia atrás. Un fotógrafo listo para la acción. Nunca
hubo un No en su boca", afirma María Elena Vaca, colega por seis años de
Rivas en El Comercio.
Segarra,
conductor aventurero
Efraín
Segarra, a quien los periodistas de El Comercio conocían como 'Segarrita',
tenía 60 años y era padre de dos hijos, uno de ellos reportero del
matutino de Quito.
Su amor por
los animales lo llevó en una ocasión a cuidar en su casa hasta 12 perros abandonados.
Los últimos años adoptó dos gatos y un can.
En 16 años
de servicio en el periódico se aficionó a la fotografía. En su celular
coleccionaba las 'selfies' en cada ciudad que visitó, según su familia.
Tener
un hijo periodista era "su orgullo. Un conductor minucioso y con una gran
sonrisa", recuerda Vaca.
De espíritu
aventurero, Segarra trabajó como conductor en un ministerio y en un banco, en
el que llegó a manejar camiones blindados.
Compartía
con sus otros dos compañeros asesinados un corazón que se enciende en los
estadios. Era aficionado al popular Deportivo Quito, ahora en la segunda
división, del que ostentaba una colección de camisetas.

Publicar un comentario