(Andina) Entre diciembre del 2017 y enero del 2018, el entonces juez supremo César Hinostroza hizo gestiones ante el magistrado anticorrupción del Callao, Ramiro Vila Oré, para que favorezca al empresario Guillermo Gonzáles Newman en un proceso judicial en esa jurisdicción.
Según un reportaje de Cuarto Poder, Hinostroza se
comunicó por teléfono con el juez Vila Oré, titular del Juzgado de
Investigación Preparatoria Permanente, a fin de solicitarle recibir al
mencionado empresario.
En la conversación telefónica, queda evidenciado la relación
de subordinación del juez Vila Oré respecto a Hinostroza.
“Siempre para mi es un gusto tenerlo como amigo”, le
dice Vila a Hinostroza.
El 4 de enero, Vila le devuelve la llamada a Hinostroza y le
informa que había recibido a Gonzáles y que el pedido del
empresario había salido “conforme”.
Ese mismo día, Hinostroza le transmite a Gonzáles Newman que
su gestión ante Vila ya había sido atendida.
Acto seguido, el empresario le ofrece su yate a
Hinostroza para pasear con sus amigos por la bahía de La Punta e
incluso se ofrece a prepararle ceviche.
En otro audio, Hinostroza pide a Gonzáles Newman separar una
mesa en su restaurante porque iba a ir a almorzar “con toda la family”,
compuesta por 12 personas.
Asimismo, Hinostroza solicita al empresario una mesa para 14
personas, así como un “descuento” en el pago por el consumo.
Gonzáles accede y le promete un descuento del 30%.
Finalmente, el juez Vila Ore llama a Hinostroza para pedirle
que interceda ante el entonces presidente de la Corte de Justicia del
Callao, Walter Ríos, a fin de evitar su nombramiento como juez
anticorrupción y crimen organizado.
“No sé si pueda hablar con el doctor Ríos para
que no me considere al menos en esta oportunidad en este juzgado”, le pide tras
afirmar estar muy ocupado por sus estudios de maestría.
Hinostroza accede y le promete hacer la
gestión.
Los audios revelados configurarían al menos el delito de
tráfico de influencias.
Hinostroza se encuentra en España, país a donde
fugó a fines del año pasado, esperando su extradición al Perú donde será
juzgado por delitos de corrupción.
La fiscalía acusa al citado exjuez supremo de ser el
cabecilla de la organización criminal los Cuellos Blancos del Puerto, grupo
compuesto por jueces, fiscales y empresarios, cuyo objetivo era controlar los
organismos encargados de administrar justicia.
El mencionado grupo criminal fue desarticulado el año pasado
tras difundirse en la prensa audios donde se escuchan a jueces y fiscales
coordinar actos ilícitos.

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