DESASTRES QUE DEJÓ "EL NIÑO" DE 1998 Y 2017 PODRÍAN REPETIRSE ESTE AÑO SI NO SE HACE NADA EN PREVENCIÓN EN LAMBAYEQUE

• Gobierno Central y Gobierno Regional deben priorizar acciones de prevención ante el riesgo del Fenómeno El Niño en Olmos, Mórrope y Motupe.

• Puentes en riesgo, obras paralizadas y la amenaza sobre la Panamericana Norte exigen decisiones inmediatas.

Lambayeque ya vivió lo que significa no estar preparada para El Niño. En 1997-1998, el fenómeno dejó en la región 5 fallecidos, más de 152 mil personas afectadas, cerca de 17 mil viviendas destruidas y 4,700 hectáreas de cultivos perdidos, además del colapso del km 822 de la Panamericana Norte por acción del río La Leche y la caída del histórico puente Reque. En 2017, El Niño Costero volvió a golpear con fuerza, dejando 52,855 damnificados, más de 4 mil viviendas destruidas, 98 kilómetros de carreteras destruidas y 276 hectáreas de cultivos destruidos, con los puentes Zurita, Mórrope, Salas y Motupe entre las estructuras dañadas, según informes del Centro de Estudios y Prevención de Desastres (PREDES).

Casi treinta años después del primer evento y a punto de cumplirse una década del segundo, los mismos puntos críticos siguen sin resolverse. Y las autoridades y especialistas advierten que, si no se actúa ahora, la historia puede repetirse.

Frente a este contexto de inminente impacto que generará el Fenómeno El Niño, pobladores y especialistas demandan que la agenda del Gobierno de Keiko Fujimori incluya la ejecución inmediata de la descolmatación de ríos y que se agilicen los proyectos de prevención en Olmos, Mórrope, Motupe y otras zonas vulnerables de la región.

Puentes Motupe I e Iniche

De acuerdo con reportes técnicos de Ositrán, los puentes Motupe I e Iniche presentan daños estructurales que comprometen su seguridad. En el puente Motupe I se identificaron fisuras, desprendimientos en veredas y barandas, además de acero de refuerzo expuesto por el deterioro del concreto. En el caso del puente Iniche, la antigüedad de la estructura y la falta de una evaluación técnica reciente generan preocupación en cientos de familias, que podrían quedar aisladas si estas estructuras llegaran a colapsar.

La Panamericana Norte

A este escenario se suma la vulnerabilidad de la carretera Panamericana Norte, especialmente en el cruce del río La Leche, en el distrito de Mórrope, el mismo punto que ya colapsó en 1998 y que volvió a sufrir daños en 2017. Por ello, especialistas consideran urgente ejecutar trabajos de limpieza, descolmatación, retiro de sedimentos, eliminación de palizadas y una evaluación integral de las estructuras hidráulicas antes del inicio de las lluvias intensas.

Un patrón que se repite hace casi 30 años

El riesgo actual no es nuevo: es el mismo que ya se materializó dos veces. Las cuencas de La Leche, Motupe, Cascajal, Chancay-Lambayeque y Zaña concentraron el daño tanto en 1998 como en 2017, y los mismos distritos —Olmos, Mórrope, Motupe, Jayanca, Pacora, Íllimo, Túcume y Mochumí— volvieron a resultar afectados en ambos eventos. Esa recurrencia confirma que se trata de una brecha estructural de prevención que el Estado no ha logrado cerrar en dos décadas, y que hoy vuelve a poner en riesgo a las mismas familias y a la misma infraestructura.


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