PÉSIMA GESTIÓN DE ALCALDESA JANET CUBAS, CHICLAYO CONVERTIDO EN TIERRA DE NADIE

Chiclayo no solamente está abandonado.

Chiclayo está siendo gobernado sin rumbo, sin autoridad y sin decisión política.

Y hay que decirlo sin miedo: la gestión de Janet Cubas pasará a la historia como una de las más decepcionantes de las últimas décadas.

Llegó al poder bajo la bandera de Juntos por el Perú, acompañada políticamente por Juan Carrasco, y respaldando también a Jorge Pérez, el actual gobernador regional, a quien muchos ciudadanos ya identifican -por sus constantes promesas- como "el narrador de cuentos".

Pero dejemos por un momento los discursos políticos.

Miremos la realidad.

A pocas cuadras de la Municipalidad Provincial de Chiclayo, en plena avenida Balta, una de las principales arterias de nuestra ciudad, el ciudadano tiene que caminar esquivando ambulantes, ocupaciones de veredas y un desorden que parece haberse convertido en parte del paisaje.

¿Y la autoridad?

Bien, gracias.

El ciudadano que debería caminar libremente por una vereda termina arrinconado, obligado a bajar a la pista y exponiendo su propia seguridad.


Esto no es progreso. Esto no es gestión. Esto no es una ciudad moderna.

Esto es abandono.

Y lo más indignante es que ocurre prácticamente frente a las narices de quienes tienen la responsabilidad de gobernar.

¿De qué sirven los discursos si no son capaces de recuperar una vereda?

¿De qué sirven las promesas si no pueden poner orden en las principales calles de Chiclayo?

¿De qué sirve ocupar un despacho municipal si la ciudad sigue perdiendo autoridad, orden y dignidad?

Chiclayo necesita una alcaldesa que gobierne, no una administración que simplemente observe cómo la ciudad se deteriora.

Los ciudadanos no elegimos autoridades para que nos expliquen por qué no pueden hacer las cosas. Las elegimos para que las hagan.

Y aquí está el problema de fondo: cuando una autoridad deja de ejercer su autoridad, el caos termina ocupando el espacio que el Estado abandona.

Chiclayo no necesita más cuentos. Necesita decisiones.

Necesita recuperar sus calles. Necesita recuperar sus veredas. Necesita recuperar el orden. Necesita recuperar su dignidad.

Y, sobre todo, necesita autoridades que estén la altura de la ciudad que representan.

Porque Chiclayo no puede seguir siendo víctima de la improvisación, la indiferencia y la incapacidad política.

¡CHICLAYO DESPIERTA!

La ciudad nos pertenece a todos. Las calles son de todos. Las veredas son de todos.

Y mientras la autoridad siga mirando hacia otro lado, los ciudadanos tenemos todo el derecho de levantar la voz y preguntar:

JANET CUBAS, ¿HASTA CUÁNDO?



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