Basta con revisar los
diarios por un momento: noticias de famosas que se tomaron un selfie en bikini
publicadas por diarios que luchan por los derechos de la mujer y que son “feministas”. Frases recogidas de
políticos, sin fondo, sin contexto.
Alguna vez leí en un
artículo de Diego Salazar algo así como que el periodismo es lo contrario a la
inmediatez. Es decir, el periodismo debería tomarse su tiempo para corroborar,
analizar, preguntar a expertos y, una vez que toda la información es
contrastada, publicar.
Porque, aceptémoslo, los
periodistas, salvo excepciones, no tienen conocimientos profundos o técnicos de
aquello que cubren. No conocen los hechos, no tienen la información suficiente.
Por eso usan fuentes. Por eso considero que una de las virtudes necesarias en
un buen periodista es ser humilde y poner su opinión de lado por un rato,
porque las cosas no son tan simples como parecen, casi nunca.
¿A qué viene todo esto? A la
cobertura que han dado los medios de comunicación a lo que dijo el congresista
Pedro Olaechea sobre el salario mínimo. La Republica sacó este titular:
Hasta ahí todo bien. El
problema es que la noticia, la información, se queda en lo que dijo Olaechea y
lo “polémico” que fue. Pero, ¿qué significa lo que dijo el congresista?
¿Tiene sentido? ¿Dijo realmente lo que dicen que dijo?
La práctica para cubrir correctamente, según
yo, debería haber sido, primero, escuchar lo que realmente dijo el congresista
y, luego, bajarnos de nuestra nube de periodista sabihondo para preguntar a
algún experto si tiene algún sentido o no.
Limitarnos a simplemente
publicar lo que dijo, con evidentes intenciones de que genere indignación, sin
siquiera darnos el trabajo de averiguar un poquito o escuchar con detenimiento,
es traicionar al lector. Es, literalmente, usar su indignación para generar
visitas y poder vender publicidad.
Por eso me daré el trabajo
de, en esta columna, analizar un poquito lo que dijo Pedro Olaechea. ¿Dijo que las personas en la sierra, o como
dicen los memes, los “c-rranos” deben ganar menos?
No. La frase que utilizó fue “no es lo mismo el salario fuera de Lima,
no es lo mismo en la montaña o en la sierra”.
¿Es
esto cierto? Basta revisar las cifras en INEI para notar que los salarios
son, efectivamente, distintos según las regiones. Sí, los salarios son
diferentes en Lima al resto del Perú.
Pero, más aún, el estilo
de vida es distinto según la región en la que uno se encuentre. Por ejemplo,
vivir en Lima es más caro, en
términos generales, que vivir en Piura
(dependiendo la zona). ¿Por qué?
Porque los colegios son más baratos
en Piura, el transporte es más
barato, ir al cine es más barato (cuesta S/5).
En Piura, el colegio privado más
caro no pasa de los S/900 mensuales, en
Lima, el más caro cuesta US$1,530. Los productos de la canasta básica
cuestan distinto según la región, también y, de hecho, la variación en los
precios también es distinta. En Piura,
en marzo del 2017, la variación del Índice de Precios al Consumidor fue la más
alta, de 2.92%, versus un 1.30% en Lima.
Por eso, si mañana subimos
el sueldo de todos los trabajadores a mínimo S/1,500, el efecto no es el mismo
en Lima a lo que sería en otras regiones. No es lo mismo en la costa, en la
sierra y en la selva. Quizás en Lima subiendo el salario se pueda favorecer a
unos cuantos trabajadores (unos pocos), pero ese mismo aumento podría quebrar a
muchos pequeños empresarios en Apurímac o condenarlos a la informalidad.
Pero al periodista de hoy
no le importa saber qué efectos tendría el salario. No le importa saber si
tenía razón Olaechea, porque en su cabeza está mal que alguien hable mal de
elevar el salario mínimo. Y cuando la opinión del periodista es más importante
que la búsqueda de la verdad, ahí es cuando sabes que el periodismo ha muerto.

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