Aprovechando
la Semana Santa, la especialista indicó que las algas, recurso abundante,
económico y nutritivo, pueden ser utilizadas como ingrediente en las comidas y
ser consumidas hervidas, deshidratadas e incluso frescas, en sopas, segundos y
ensaladas.
Explicó que
la proporción de ácidos grasos esenciales (omega 3 y omega 6) en las algas es
mayor que las plantas terrestres, y ayudan a disminuir el riesgo de padecer
enfermedades cardiovasculares y disminuyen los niveles de triglicéridos.
Asimismo,
son necesarios durante el embarazo y lactancia para el desarrollo del sistema
nerviosos central y retina del infante.
Por otro
lado, su alto contenido de fibra favorece el arrastre de colesterol en la
digestión, y previene el estreñimiento. También las algas son fuentes de
vitaminas A, C, D y E, B1, B12, riboflavina, niacina, ácido pantoténico y ácido
fólico.
Contiene
minerales como el sodio, calcio, potasio, cloro, fósforo, yodo, hierro, zinc, y
son fuente primaria de yodo, llegando a aportar el requerimiento diario
de yodo (150 Mg/día) indispensable para el buen funcionamiento de la tiroides.
Cabe indicar
que las algas marinas del mar peruano fueron consumidas en el Perú
pre-hispánico. Hay registros de su consumo desde hace 4,000 años A.C en las regiones
de Caral y el valle de Moche.
Los más
consumidos son el yuyo y el cochayuyo tanto en la costa y en la sierra. También
conocidas como cochayuyo, yuyo, vegetales marinos o plantas marinas.

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