- Investigador Jorge Izquierdo Castañeda afirma que el 89% de las personas lo que quiere es cosa nueva.
Según el investigador Lambayecano
Jorge Izquierdo Castañeda la Plaza de armas de Lambayeque, a lo largo de estos
años ha sobrevivido a innumerables desastres ocasionados por la naturaleza; sin
embargo, al único desastre al que no ha podido de sobrevivir, es al accionar
del hombre, el cual año tras año va acabando con lo que fue el centro histórico
de la Ciudad Evocadora y que hoy sencillamente, busca convertirla en una ciudad
moderna, llena de edificios, sin pasado ni historia.
Parece
repetitivo hablar de las casonas y monumentos que existen en nuestro departamento,
nuestras últimas publicaciones han retratado el olvido y el descuido que hay de
parte de los propietarios y las autoridades con estos bienes inmuebles. Un
descuido que parece no perdonar y que busca pasar factura. En esta ocasión,
decidimos recorrer Lambayeque, una ciudad bastante histórica con varias casas
republicanas que aún se mantienen en pie, una mejor que otra, algunas que ya no
existen y otras, que poco a poco se van derrumbándose.
Actualmente
la Plaza de Armas está rodeada por la Casa Doig, La Iglesia San Pedro, el
Casino Militar y la Municipalidad de Lambayeque.
A
decir del investigador Jorge Izquierdo Castañeda, en Lambayeque el 89.9% de las
personas lo que quiere es cosa nueva, simplemente porque ninguna de las
familias que ahora tienen casonas, tienen solares patricios. Un solar patricio
es cuando entras a tu casa y encuentras fotos de tu tatarabuelo, bisabuelo y
eso no pasa porque ni sus padres ni sus abuelos nacieron en esas casas. Con las
continuas lluvias e inundaciones que tuvo Lambayeque a lo largo del siglo XVIII
y XIX; todos los dueños de las grandes casonas emigraron, dejando las cosas a
cargo de sus mayordomos o sus esclavos de color y lo primero que hicieron ellos
es meter a su familia.
Cuando
Jorge Izquierdo nos indica que muchas de las casonas antiguas no tienen solares
patricios, también nos comenta que esa sería una de las razones por las que no
hay apego de los actuales dueños con sus propiedades, por lo que optan por
derrumbarlas y venderlas. Caso contrario ocurre con algunas casonas de Lambayeque,
que a pesar del tiempo, sus dueños que han heredado la propiedad de generación
en generación, hoy se preocupan por mantener, resanar y reparar en su casa.
La
Casa Doig; sufrió un derrumbe en parte de su estructura, actualmente está
siendo recuperada a través de un proyecto ejecutado por el municipio, el cual
asciende a 624,489.22 soles y que
tiene un plazo de trabajo de 180 días calendario.
“La Casa Iturregui también estuvo a
punto de ser derrumbada pero nos opusimos. Se tumbaron la Casa Cuneo, casa histórica,
que era lo único que tenía Lambayeque con una portada tan poco común, ni
Trujillo la tenía y ahora ya no existe”
La
Casa Cuneo que estaba ubicada en la calle 8 de Octubre, fue declarada monumento
histórico en 1964 por su gran valor cultural, era una edificación representante
de la época Colonial, con diseño barroco y una de ls casonas de mayor antigüedad,
de la cual hoy no queda evidencia. También fue afectada La Casa Montjoy ubicada
a una cuadra de la Plaza de Armas de Lambayeque. Una construcción colonial con
400 años de antigüedad, conocida en todo el mundo por su balcón, uno de los más
extensos de Perú y minuciosamente tallado. Los últimos trabajos realizados por
el Municipio, han dañado gravemente la casona, que hoy se encuentra con rajaduras,
el segundo piso cerrado y parte de las estructuras desprendiéndose.
“Lambayeque no quiere su patrimonio,
el accionar del municipio es bueno, ellos tratan de hacer las cosas pero cuando
se quiere hacer un proyecto no hay dinero”, dice el investigador Jorge Izquierdo
Castañeda.



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