(DiarioUNO) El comercial de la cadena chilena
de tiendas Saga Falabella, que esta trata de presentar solo como un error,
revela la mentalidad racista de la empresa extranjera, que ofende con su
reiterado racismo a los peruanos, que conforman una sociedad diversa, de todas
las sangres y de todas las tonalidades y que, si bien sufre el mal de la
discriminación, lucha por la armonía de todas las formas de ser peruano, para
madurar como pueblo de una cultura enriquecida por su multiculturalidad.
El comercial en el que una joven
blanca expresa casi asco hacia su compañera de departamento afroperuana, no
solo es una falta de respeto al país y a la humanidad, sino una violación de la
legalidad construida para acabar con el racismo, la que contempla inclusive
penas de cárcel que deberían aplicarse sin hacer de la vista gorda a las
actitudes que atentan contra la dignidad humana.
Felizmente, el Perú oficial,
representado por el Ministerio de Cultura se ha pronunciado en forma enérgica,
rechazando y condenando el malhadado spot y reclamando que la empresa
infractora tome las medidas pertinentes para garantizar que los mensajes y
contenidos que difunda mediante su publicidad sean respetuosos de la dignidad
de todos y todas quienes vivimos en este país.
Pero ni eso, ni la indignación de
organizaciones afroperuanas y defensores de la democracia y los derechos
humanos son suficientes, pues a Saga Falabella se le debe aplicar la ley contra
la discriminación, porque no basta con decir que lo siente y que no quiso
ofendernos.
El racismo de esa cadena
comercial es permanente, a la luz de su publicidad, que muestra casi siempre
mujeres blancas como supuesto ideal de belleza en un país cuya riqueza y cuyo
futuro, insistimos, está en su diversidad cultural que vamos convirtiendo en un
mosaico de equidad y convivencia ejemplar.
No es la primera vez que Saga
Falabella incurre en este tipo de actitudes, como se recuerda en estas páginas,
rememorando el comercial de triste recordación, de un grupo de niñas absolutamente
rubias con sus muñecas en manos también rubias.
Tal vez sea necesario establecer
sanciones como cierres temporales y/o fuertes multas para quienes nos vuelvan a
insultar con sus actitudes racistas y discriminadoras, en un país que tanto ha
sufrido esos males y contra los que muchos han luchado a fin de erradicarlos.
En las redes sociales de Internet
han circulado también llamados al público a boicotear a la cadena racista,
absteniéndose de comprar allí, para que sienta el castigo donde más le duele, en
el bolsillo.
Tal vez así en adelante se
abstenga de insultar a los peruanos y actúe con más respeto al país que la ha
recibido y en el que obtiene millonarias ganancias mediante un negocio cuyos
métodos son también cuestionables.

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