2. Agregar más fibra. Las fibras
tienen un efecto de acción prolongada sobre los carbohidratos, de modo que
entran en tu torrente sanguíneo a un paso lento y sostenido, otorgando a tu
energía poder de permanencia.A la hora de elegir tus comidas, incluye opciones
con fibra de modo que puedas alcanzar la cantidad recomendada de 20 a 35 gramos
diarios (una persona en promedio ingiere solo entre 10 y 15 gramos).
3. Tomar más agua. El agua es el
componente principal de la sangre y de todos los otros fluidos corporales.
Incluso una ligera deshidratación puede hacer que la sangre se espese, forzando
al corazón a bombear más fuerte para llevar la sangre a tus células y órganos y
produciendo una sensación general de fatiga, siendo nada favorable al momento
de trabajar.
Además de ingerir agua, también
se puede consumir alimentos que contengan agua en forma natural, como el yogur,
el brócoli, la zanahoria y las frutas jugosas como la naranja y el pomelo.
4. Comer una fruta después del
almuerzo. La manzana es una fruta cuya dulzura despierta el organismo de la
forma más saludable que conocemos gracias a su contenido en fructosa que proporciona al cerebro los
nutrientes necesarios para continuarcon las actividades diarias en la oficina.

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