Benedetto
entró y en cinco minutos rompió la semifinal ante Palmeiras con dos golazos.
Boca irá a Brasil con una buena ventaja a buscar la final de la
Libertadores.
(Olé) A lo Luis
Suárez. O a lo Lewandowski. O a lo cualquier centrodelantero de esos que
admiramos por televisión. En realidad, a lo Darío Benedetto. El 9 que
en la Copa usa la 18. Esa bestia que entró en medio de un partido cerradísimo y
lo abrió en tajadas con dos goles que van camino a meterse en la historia de las
grandes gestas coperas de Boca.
Un Boca que
ya era mejor en ese segundo tiempo que se iba en cero, pero que no podía con el
planteo de Scolari. El arquero de Palmeiras le había sacado un tiro libre de
manual a Olaza cuando el Pipa entró en acción para un triunfo tremendo
para el equipo de los mellizos.
En estas
instancias de la Copa hay que arremangarse y meterse en el barro. No alcanza
con jugar. Se necesita sangre, sacrificio, que todos y cada uno de los que
salen a la cancha dejen la piel en cada pelota. Desde ahí se entiende que
Guillermo haya puesto a Nández, Barrios y Pablo Pérez en el
medio. Precisaba un mediocampo batallador que ayudara a los del fondo a
que el arco propio terminara en cero. A que no le pasara lo que a River con
Gremio ante un Palmeiras que llegó a la Bombonera con el mismo libreto que los
de Porto Alegre.
Felipe Melo y
el paraguayo Gustavo Gómez -muy insultado por los hinchas de Boca- fueron los
abanderados de la resistencia del equipo brasileño, que aguantó hasta que entró
Benedetto.
Lo del Pipa
fue un cuento. Uno glorioso. Por cómo se dio y también por lo que implicó.
Porque fue él quien le dio el triunfo a Boca. Él y nadie más que él, que en
cinco minutos hizo lo que Wanchope no había podido hacer en todo el partido. Su
cabezazo, cruzado, de pique al piso, letal, abrió el camino, y después frotó la
lámpara.
La pisada con
la que empezó a gestar el segundo gol fue de antología. Y el remate, seco,
brutal, al palo derecho del arquero, un golpe de nocaut para
Palmeiras, que de repente se encontró dos goles abajo y con la serie en
peligro.
Boca irá a
San Pablo con un 2-0 que es un resultado inmenso por cómo se dio el trámite,
por aquello del gol de visitante y porque lo que está en juego es
demasiado. Todo, absolutamente todo, gracias al Pipa de América.

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