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| Foto: Hogarmania.com |
Doctor en Farmacia y Bioquímica de la Universidad de San
Marcos explica sus propiedades
(Andina) Pese a que nos hace llorar, la cebolla es un elemento
indispensable de nuestra gastronomía: está presente en los aderezos, el
cebiche, el lomo saltado, la sarsa criolla, el pan con atún y una larga lista
de delicias propias de la cocina peruana.
De nombre científico Allium cepa, esta planta
herbácea es rica en minerales y oligoelementos (calcio, magnesio, cloro,
cobalto, cobre, hierro, fósforo, yodo, níquel, potasio, silicio, cinc, azufre y
bromo); y también en vitaminas A, B, C y E.
Además de sus propiedades nutritivas también es efectiva
para tratar problemas respiratorios y bronquiales, y hay una serie de artículos
científicos que respaldan los beneficios de esta planta de origen asiático.
El doctor en Farmacia y Bioquímica de la Universidad de San
Marcos, Mario Carhuapoma Yance, explicó a la Agencia Andina que
la cebolla tiene compuestos sulfurados, los cuales -al volatilizarse en el
ambiente- disipan algunos microorganismos causantes de procesos infecciosos.
Por eso, ante una congestión nasal solo basta partir
una cebolla en varios trozos y colocarlos en un plato tendido al lado de la
cama durante la noche.
"Los compuestos sulfurados se volatilizan y al
respirarlos despejan las vías respiratorias, descongestionando la nariz de la
persona. El olor en el dormitorio puede incomodar, pero da resultado".
Y cuando se presente un problema bronquial, el científico
reconocido por Concytec recomendó la preparación de un jarabe casero de
cebolla y mielmuy fácil de elaborar y que puede tomarse durante tres
a cinco días.
"En un vaso con agua hervida se disuelven 100
mililitros de miel de abeja y se pone a calentar suavemente en baño María. Se
agrega una cebolla picada en cuadraditos y se espera de 10 a 15 minutos para
que, en medio del calor, se extraigan las propiedades curativas.
Posteriormente, con una coladera se retira la cebolla picada, quedando solo el
jarabe. A eso algunos le agregan ajo, lo que mejora el efecto
farmacológico".
Si se trata de niños, señala Carhuapoma, este jarabe casero
puede consumirse de una a dos cucharadas cada seis u ocho horas a lo largo de
tres a cinco días, dependiendo de cómo se encuentren. En el caso de adultos, la
dosis se duplica.
TESORO MEDICINAL
Pero las bondades de la cebolla no acaban allí, pues también
es reconocido su efecto antioxidante, es decir retarda el envejecimiento
celular.
Uno de sus componentes, la quercetina, que precisamente le
otorga el color rojo, es un flavonoide, el cual ayuda a proteger nuestro cuerpo
de los daños producidos por los radicales libres (que matan a las células).
De igual manera, dijo, la cebolla evita la formación de
coágulos en la sangre y ayuda a combatir las enfermedades relacionadas con una
mala circulación.
Carhuapoma aconsejó consumir la cebolla en su estado
natural, no cocinarla, a fin de que se conserven sus propiedades nutritivas y
medicinales, especialmente por estos días cuando el fuerte frío no da tregua y
arremete con diferentes males respiratorios.

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