“Es fundamental realizar la mejora continua de la calidad de atención y adoptar decisiones políticas que lo permitan. Esta enfermedad puede ser curable si es detectada a tiempo, las probabilidades de curarse son mayores al 80% si se cumple todo el tratamiento”.
Según la
Organización Mundial de la Salud (OMS) se calcula que cada año padecen cáncer
unos 400,000 y adolescentes entre 0 y 19 años. Entre los tipos de cáncer
infantil más comunes están las leucemias, los canceres cerebrales, los linfomas
y tumores sólidos como neuroblastoma y los tumores de Wilms. En los países con
ingresos altos, donde en general hay acceso a servicios de atención integral,
más de 80% de los niños afectados de cáncer se curan, pero en los países de
ingresos bajos o medianos se curan menos del 30%,
En el Perú se
estima que al menos 1800 niños y adolescentes menores de 18 años serán
diagnosticados anualmente de cáncer, la leucemia es el cáncer más común (33%
del total de casos), seguidos de los tumores comunes (20%) y linfomas (12%). Es
decir que si hablamos de leucemia cada año se diagnostican un promedio de 600
niños, siendo el cáncer más frecuente en la población infantil. Según el
Ministerio de Salud, se estima que en nuestro país se diagnostican alrededor de
1,500 casos nuevos de cáncer en niños de adolescentes, cuyas edades se
encuentran entre 0 a 14 años, de ellos, aproximadamente el 56% son niños y el
44% de niñas. De esta cifra, el Instituto Nacional de Enfermedades Neoplásicas
(INEN) atiende un promedio de 700 pacientes en este rango de edad, de los
cuales el 35% pertenecen a Lima y el 65% corresponden a diversas provincias, la
mayoría del norte del Perú.
En la mayoría de
casos, el cáncer infantil se acompaña de una serie de síntomas de alerta (como
fiebre, cefalea intensa y persistente, dolores óseos o pérdida de peso) que
pueden ayudar a detectarlo. Cuando el cáncer es detectado en una fase temprano,
es más probable que responda a un tratamiento eficaz, lo que eleva la
probabilidad de supervivencia, disminuye el sufrimiento y, a menudo, exige un
tratamiento más económico y menos intenso.
Es fundamental
realizar la mejora continua de la calidad de la atención y adoptar decisiones
políticas que lo permitan. Esta enfermedad puede ser curable si es detectada a
tiempo, las probabilidades de curarse son mayores al 80% si se cumple todo el
tratamiento. En esa línea el objetivo debe mejorar el diagnóstico temprano,
crear centros oncológicos y sucursales regionales de gran calidad que
garanticen diagnóstico precoz, tratamiento, cuidados paliativos y atención de
los supervivientes tener un registro adecuado y una base de datos que haga
seguimiento al diagnóstico y tratamiento, mejorar el acceso a medicamentos y
tecnologías esenciales, ayudar a que las familias con niños con cáncer no
sufran la quiebra financiera ni aislamiento social como consecuencia de la
atención oncológica.

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