¿El tonto es el
rey? Parece que esa ha sido la fórmula que el equipo de asesores del alto nivel
está tratando de imponer en las redes sociales sugiriendo que, fue la juventud
del encargado de la Presidencia la que lo llevó a tropezar con un grupo de “avivatos”.
"Avivatos"
que ahora lo tienen de piñata diaria a punta de videos y videos (dicen que son
19), los cuales documentan el testimonio de todas las visitas a escondidas que
por ahora ya no son a un jirón Sarratea, sino a un vulgar “Chifatea” en el marco
de un escándalo que otros pretenciosos quieren asemejar a un ChifaGate.
Este escándalo
de un tramposo encapuchado se refleja en los escándalos de un montón de
tramposos que ahora quieren seguir como congresistas o presidentes y con
seguridad creo que ninguna bulla le hará daño a la tan mentada democracia.
Esta sociedad
peruana actual definitivamente ya perdió el carro de esas exquisiteces teóricas
y el interés general con más fuerza es terminar el día con vida.
Antes se
hablaba del quehacer del día a día. Ahora tenemos que asumir que nuestra tarea
diaria es SOBREVIVIR al final de la jornada y que al resto del planeta se lo
coja Trump o lo dominen los chinos. Nos da igual.
Y ahora que la
recién surgida “Generación Z” amenaza con una marcha de protesta, el presidente
encapuchado se confía en que su baile y sus poses “bukeleskas” lo tienen
protegido de los reclamos de los jóvenes, a quienes ha tratado de captar desde
un principio y que ahora cree que les pasará cuenta, parado sobre la base de un
país a toda máquina cuyo combustible recién descubrimos que era la misma
corrupción a la que él aseguraba combatir.
Y los primeros
que han brincado para no perder el carro en esta pendiente de caída han sido
los personajillos, esos que viven del Estado o sea, viven de nosotros; esos,
los congresistas que lanzaban alaridos contra Castillo, el maestrito de
provincias engatusado por los mismos que ahora dejan sin piso al señor Jeri.
Ese mismo que
se creyó el cuento de ser un dirigente de masas, a quien acusaron de todo lo
mismo que ahora le perdonan al Bukele de imitación, tal y como lo identificaron
algunos comentaristas en los primeros días de las visitas a los penales y al
espectáculo del arremangado todopoderoso que al final se derrumbó sobre una
mesa de wantanes.
Esos que todos
sabemos, también son tramposos en mayor o menor grado, pues si no lo son
directamente están muy bien enterados de lo que sucede y si lo permiten es
porque viven en directa complicidad y en su silencio culposo.
Esos y esas,
para no dejar a nadie fuera, nos vuelven a querer engañar con la pérdida de la
estabilidad democrática y otras leyendas más que de nada le sirven al vendedor
de emolientes o a los que rematan productos de origen asiático sin confesar la
verdad de su origen a los clientes ni les dicen que en realidad los compran
mucho más baratos en las importadoras enormes que ahora existen por todo el
Perú.
De tramposo a
tramposo tres cuartos o al doble de tramposo. Ya nadie se ubica en una realidad
distinta, sino que todos jugamos a sobrevivir en la conveniencia, aunque eso
signifique mejor callar para sobrevivir.
Me pregunto si,
a este paso, alcanzará el chifa para todo el Perú o lo dejamos solo a él.

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