Especialistas
de los hospitales Almanzor Aguinaga de Lambayeque y Guillermo Almenara de Lima
se unieron para devolver la alegría a dos familias de las regiones San Martín y
Amazonas.
Hay decisiones
que nacen mucho antes de entrar a un quirófano. Braulio Pérez Suxe, de 60 años,
vio primero cómo su esposa y su hija mayor intentaron vanamente convertirse en
donantes para Eliecer. Su amor de padre hizo que tomara una admirable y vital
decisión.
“Por ese amor
que le tengo decidí donarle mi riñón. Quiero que Dios nos acompañe. Hijo,
cuídate. Vamos a estar contigo. Cuando ya no esté en este mundo, te quedarás
con parte de mi vida”, expresó don Braulio.
Su hijo,
Eliecer Pérez Germán, de 33 años y procedente de Tarapoto, recibió aquellas
palabras sabiendo que su padre le entregaba algo más que un órgano. “Mi papá me
está dando una segunda oportunidad de vida. Estoy muy agradecido por este
pedazo de vida que me ha regalado”, señaló.
FIN A OTRA
BATALLA
A pocos metros
del hospital Aguinaga, otra historia se escribía en las salas de ese
establecimiento. Juan Eudis Arista Guevara, de 50 años, había llegado desde
Longar, Amazonas, para donar un riñón a su hijo Cristhian Anthony Arista
Vargas, de 30 años.
“Me dolía verlo
sufrir. Gracias a Dios, logramos ganar esta batalla de tres años”, contó don
Juan. Luego, dirigió sus palabras directamente a su hijo: “Quiero que sepas que
no estoy arrepentido para nada. Te quiero mucho, hijo”.
Cristhian
respondió con gratitud: “Estoy muy agradecido a mi papá desde lo más profundo
de mi corazón. Gracias también al Hospital Aguinaga y a todos los médicos que
vinieron de Lima. Gracias, familia EsSalud, los llevo en mi corazón”, expresó.
Detrás de estas
cuatro voces hubo horas de preparación, precisión y coordinación. El equipo de
Trasplante Renal del Almanzor Aguinaga trabajó junto a especialistas del
Hospital Guillermo Almenara de Lima, entre ellos los cirujanos doctores Basilio
y Mantilla, quienes llegaron a Chiclayo para apoyar ambas intervenciones.
Aquella jornada
dejó dos trasplantes y dos padres que decidieron entregar una parte de sí para
acompañar a sus hijos en una nueva etapa de sus vidas.
Braulio lo
resumió quizá sin proponérselo. Algún día él ya no estará, pero una parte de su
vida seguirá acompañando a su hijo Eliecer. Y esa misma imagen quedará también
entre Juan y Cristhian. Padres e hijos unidos ahora por un vínculo que también
late dentro de ellos.

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