Quienes asuman en enero
gobernaran en pleno pico del fenómeno. Lo primero que hay que exigirles es
gastar bien, a tiempo.
Una quebrada sin limpiar
es hoy un problema de presupuesto. En febrero puede ser una casa perdida. Esa
es la diferencia entre prevenir y reaccionar, y millones de peruanos que
sufragaron el pasado cuatro de octubre sin pensar en este riesgo.
Las autoridades electas
asumirán a inicios del 2027, cuando el Enfen proyecta un Niño de fuerte a
extraordinario entre octubre y febrero, con efectos que podrían extenderse
hasta mayo. Y heredaran un Estado que gasta tarde y mal.
No es una exageración. En los
tres últimos periodos ediles, las autoridades dejaron sin gastar millones de
soles destinados a inversión; con ese dinero podrían haber construido casi un
centenar de hospitales de alta complejidad y colegios. El promedio de ejecución
fue escaso y a julio de este año los proyectos públicos con cero soles gastados,
la gran mayoría en manos de gobiernos locales. Detrás de cada cifra hay una pista,
un puesto de salud o una escuela que alguien esperaba.
Ahora hay que sumar los
efectos del fenómeno de El Niño. A fines de julio, la contraloría encontró más
de 300 municipalidades que habían gastado menos del 40% de lo asignado para
reducir su vulnerabilidad; hay algunos que no gastan nada ¿Y dónde está el
dinero? La respuesta de muchas autoridades es que todavía no hay emergencia.
Pero la prevención solo sirve antes del desastre, no después. Mientras tanto, Tumbes,
Piura, Lambayeque y La Libertad siguen sin sistema de drenaje fluvial,
y más de la mitad de los municipios del país tienen baja capacidad de respuesta:
faltan brigadas, faltan almacenes, falta ayuda humanitaria.
Y no es solo cuestión de plata.
Pesan la falta de equipos técnicos, la rotación de funcionarios, las normas
cambian.
El primer año de gestión
suele ser el de la curva de aprendizaje para las autoridades. Esta vez no habrá
ese lujo. Los nuevos alcaldes y gobernadores recibirán las llaves del despacho
con la lluvia ya en camino, y la gente no distinguirá entre inexperiencia y
negligencia.
¿Qué exigirles entonces?
Cuatro cosas.
*Primero, un equipo técnico listo antes de asumir, nadie aprende a
gastar en medio de la emergencia.
*Segundo, una cartera corta de proyectos, con la prevención al frente:
quebradas limpias, drenaje, almacenes equipados.
*Tercero, coordinación desde el primer día con el MEF, el
Indeci y los sectores con convenios y asistencia técnica que el gobierno
central haga su parte, incluida la flexibilidad para reorientar recursos.
*Cuatro, calidad del gasto: no se trata de ejecutar, sino que la obra funciones, llegue a quien la necesita y pueda fiscalizarse con datos abiertos.

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