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| Foto: EFE |
"Sí, realmente tengo miedo. Estamos al límite. Basta un
incidente para desencadenar la guerra. No se puede correr el riesgo de que la
situación precipite. Por lo tanto es preciso destruir las armas
nucleares", aseguró.
Francisco comentaba con esas declaraciones las razones por
las que distribuyó a los 70 periodistas que lo acompañan en el vuelo una foto
tomada en Nagasaki tras la explosión en 1945 de la bomba atómica con la leyenda
"fruto de la guerra".
Se trata de la misma desgarradora foto que la oficina de
prensa del Vaticano publicó pocas horas antes de terminar el año 2017, y en la
que se ve a un niño que espera en fila su turno con el cuerpo de su hermano a
cuestas para que lo cremen tras morir por la bomba.
Es la imagen "que tomó el fotógrafo estadounidense
Joseph Roger O`Donnell después del bombardeo atómico en Nagasaki. La tristeza
del niño sólo se expresa en sus labios mordidos y rezumados de sangre",
explicó entonces el propio pontífice.
Francisco partió este lunes rumbo a Chile, primera etapa de
un viaje de una semana que lo llevará luego a Perú.

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