Sin embargo ¿Qué tan
coherentes son estas marchas convocadas en su mayoría por grupos, ONG´s y
agrupaciones de izquierda? Es un poco curioso, además de la pregunta formulada,
cómo algunas parlamentarias de Nuevo Perú, Marisa Glave e Indira Huilca, fueron
las primeras en salir en entrevistas afuera de Barbadillo, recabando
información para tratar de demostrar que el indulto fue llevado a cabo de
manera irregular, que Enrique Mendoza ministro de Justicia mintió, que la
premier Mercedes Aráoz se burló en todos los peruanos, etc.
Nadie discute que el indulto
fue otorgado de una manera irregular, que fue muy obvio el trueque que hubo
entre Kenji, representando a una especie de “nuevo fujimorismo” y Pedro Pablo
al canjear la no vacancia por el indulto de su padre, es claro que el
presidente cometió un gravísimo error en no seguir un debido proceso, que es un
principio que él tanto lo ha defendido en su discurso en el pleno el día que se
debatía la moción; es claro que el presidente solo busco beneficiar su pellejo
importándole muy poco las formas para poder tomar una decisión tan importante y
controversial como es liberar a un ex presidente acusado de autoría mediata de
una serie de violaciones de derechos humanos; es claro que tal vez una vez más
PPK se haya puesto en disposición del fujimorismo, pero señores no sean doble
cara, no caigamos en fanatismos y pasiones, de ahora salir a marchar, a gritar
a todo pulmón, de indignarse, de soltar arengas, de recorrerse todas las calles
del Centro de Lima, que cuando fue indultado el terrorista Gerardo Saravia, por
la causal de diabetes, nadie dijo nada, nadie salió a marchar, las calles lucían
con tránsito normal y pasó desapercibido, Marisa Glave no salía indignada en
medios de prensa, Indira Huilca mucho menos.
El ejemplo mencionado,
refiriéndome a casos en nuestro país; sin embargo, cuándo se ha visto que la
izquierda haya expresado su rechazo al genocida Fidel Castro, como diría el
político Jose Antonio Kast, inclusive cuando falleció le hicieron homenajes
públicos. Recordemos lo que se llamó “la primavera negra”, en la que Fidel
ordenó el encarcelamiento de más de 75 activistas opositores sin respetar el
derecho del debido proceso, pero sobre todo el fusilamiento de tres jóvenes
negros por el secuestro fallido de una lancha de pasajeros que brindaba
servicios en la bahía de La Habana. Al respecto la Corte Interamericana de
Derechos Humanos (En adelante la CIDH) señaló que según la tipificación para
las ofensas cometidas por las que en ese entonces eran las presuntas víctimas
no preveía la pena de muerte, sino únicamente la privación de la libertad, lo
cual evidentemente no se respetó.
En conclusión, si algo
comparto con la izquierda peruana, y creo que compartimos todos los peruanos,
es que el indulto otorgado por el presidente ha sido un “intercambio” de
favores, un juego sucio del ejecutivo con el grupo de fujimoristas encabezado
por Kenji; pero si en algo estoy en desacuerdo con el grupo político
mencionado, es que no existe la posibilidad de que se indignen por un indulto a
un ex dictador, pero no se indignen del mismo modo, ni protesten y llenen las
calles por otro dictador, violador de derechos fundamentales como lo fue Fidel
Castro, o por el indulto a un ex terrorista. Sean consecuentes con sus acciones
respecto de las banderas que tanto defienden.

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