Comuneros impulsaron este proyecto de conservación
y luego fueron expulsados por invasores. Ahora, el área natural, que es hogar
de osos de anteojos y otras especies de animales, está en riesgo.
(LaMula) Entre 35 y 40 ejemplares de osos de anteojos rondan por la
reserva ecológica de Chaparrí en Lambayeque.
Administrada por una comunidad campesina, esta área de conservación privada se
convirtió en un ejemplo en el Perú y en el mundo. Ubicada en el distrito de Chongoyape,
en la provincia de Chiclayo, la zona ahora se encuentra en peligro debido a las
amenazas de taladores ilegales, incendios y de un gran proyecto hidráulico.
Iniciativa comunal
En 1999, los comuneros de Chaparrí decidieron autodenominarse como una comunidad ecológica, luego iniciaron un proceso para ordenar su territorio y crearon la reserva ecológica, que finalmente fue reconocida en el 2001, cuando el Estado peruano les da el calificativo de Área de Conservación Privada (ACP), con lo que pasó a estar adscrita al Sistema Nacional de Áreas Naturales Protegidas.
Sin embargo, cuenta Javier
Ruiz Gutiérrez, representante del Frente de Defensa Salvemos Chaparrí,
esto no garantizó que la zona estuviera protegida.
"Los comuneros organizados lograron lo que ahora se conoce
como el 'Milagro de Chaparrí'. Luego de diez años de trabajo, su experiencia
piloto se convirtió en un modelo a seguir. Impulsaron proyectos de conservación
que han sido considerados exitosos como en el caso de la pava aliblanca y el oso
de anteojos", resalta el dirigente.
A esto, la comunidad
campesina Muchick “Santa Catalina” agregó el turismo de
observación de aves, con lo que los comuneros fueron pioneros en lo que en la
actualidad es un boom.
El conflicto y los invasores
Los problemas, cuenta Ruiz Gutiérrez, comenzaron en el 2012 cuando se inició la ola de ataques a los líderes de la comunidad. "Era gente que no era campesina ni pertenecía a la comunidad, luego llegaron con carnés falsos y se metieron al padrón comunal, que pasó de 350 a 800 inscritos. Se activaron los mecanismos internos y se declararon ilegales a las elecciones, pero con ese padrón los invasores fueron legalizados por la Sunarp. Ahora, son los nuevos dueños de la comunidad", afirma el dirigente de Chaparrí. Además, expulsaron a 180 comuneros que estaban desde el inicio del proyecto.
Los comuneros afectados llevaron
el caso a los tribunales. Iniciado el juicio, los invasores aprovecharon para
cometer atentados contra esta área natural, como la tala ilegal y los incendios
en los bosques, que aparentemente serían provocados.
De manera paralela, denuncia Ruiz Gutiérrez, se empezó a negociar
con el Gobierno Regional de Lambayeque y con la empresa brasileña Queiroz Galvao el
uso de las tierras comunales para la ejecución del proyecto hidráulico La
Montería, relacionado al megaproyecto
Olmos. "Necesitan
que Chaparrí pierda su condición de reserva ecológica. Hablan de una ampliación
de la frontera agrícola, que sería entre 60 y 90 mil hectáreas nuevas, lo que
no dicen es que en realidad es despojo de tierras", cuenta el
dirigente.
Amenazados de muerte
Amenazados de muerte
La reserva ecológica de Chaparrí se encuentra
amenazada por varias actividades y sus defensores están amenazados de
muerte. José
Napoléon Tarrillo, activista ecológico y teniente gobernador
del sector El
Mirador, fue asesinado en enero pasado. Las sospechas
apuntan a los
hermanos Cruzado Carranza, los mismos que habrían sido los
autores de las amenazas
de muerte contra el presidente del Poder Judicial, Duberlí Rodríguez,
cuando este fue a inspeccionar la zona.
El Poder Judicial se comprometió a aplicar la justicia ambiental
en la Reserva Ecológica de Chaparrí con la firma del "Pacto de Madre de Dios".
Actualmente, Ruiz Gutiérrez y
otras 24 personas, entre comuneros, activistas y el subprefecto de Chongoyape,
han recibido garantías para su protección de parte del Ministerio del Interior
(Mininter). Sin embargo, cuenta el dirigente de Chaparrí que es solo un papel,
él sigue caminando y viajando solo y expuesto al peligro.



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