En los campeonatos
fundacionales de la era de Carlos Bianchi en Boca, el Mellizo jugó 28 partidos
y marcó 10 goles, mientras que en el enlace de los de Alfio Basile estuvo en 23
encuentros y consiguió tres tantos. En las copas festejadas frente a Palmeiras
y Cruz Azul, Guillermo dio el presente en 18 partidos y gritó siete goles, en
tanto que en las dos consagraciones por la Copa Sudamericana protagonizó 11
cotejos y anotó un gol. Aunque no tuvo participación, integró los planteles del
bicampeón 2005-2006 de la Recopa Sudamericana, contra Once Caldas y San Pablo.
Ya sin los botines ni la camiseta número 7, a cargo de la dirección técnica
mantuvo a su equipo como líder durante más de 500 días en la Superliga, con un
estupendo 71,9% (95 de 132) de los puntos en juego en ese lapso en el certamen
local, y agregó otro par de vueltas olímpicas.
El Mellizo
se convirtió en el sexto entrenador xeneize en ser bicampeón en la era
profesional, después de Mario Fortunato (1934-1935), Alfredo Garasini
(1943-1944), Juan Carlos Lorenzo (Metropolitano y Nacional 1976 y Copa
Libertadores 1977 y 1978), Bianchi (Apertura 1998 y Clausura 1999 y Copa
Libertadores 2000 y 2001) y Basile (Apertura 2006 y Clausura 2006 y Recopa
Sudamericana 2005 y 2006).
El fútbol
argentino llevaba 20 torneos con campeones distintos al inmediato anterior. No
había un equipo que encadenase dos títulos desde aquel Boca 2005-2006, que tenía
a Guillermo como futbolista. Después de más de una década, es nuevamente el
conjunto azul y oro el que lo consigue, y otra vez con Barros Schelotto, aunque
ahora en su rol de entrenador.
"Mucha alegría por haber conseguido el
punto que nos hacía falta", destacó el ex número 7 al irse del estadio de
Gimnasia, en una noche especial para él no solamente por la coronación sino
también por lograrla ante el club del que surgió y del cual es hincha.
"Hoy regalamos el primer tiempo. En el segundo salimos a jugar más,
presionamos mejor y entonces marcamos la diferencia", comentó.
Los
cuestionamientos a su conjunto han sido una constante en 2018, y con una
sonrisa, aunque a la vez contrariado por las preguntas al respecto, rescató el
nivel de sus dirigidos. "En la primera parte del campeonato, la diferencia
que marcamos respecto a los demás fue notable. En esta parte, cuando empezamos
a jugar cada tres días mientras los demás no jugaban cada tres días -nosotros
teníamos que jugar los domingos, y por copa, los miércoles-, se hizo más
difícil y tuvimos un montón de lesiones, pero supimos sacarla adelante. No
llegamos a nuestro potencial en el juego, como sí lo hicimos en el primer
semestre, pero también ganamos una cantidad de partidos; de hecho, fuimos el
que más ganó. También la cantidad de goles marca el potencial que tenemos, y
eso habla de que el equipo jugó bien", enfatizó Barros Schelotto. Ante la
insistencia periodística, ya más serio pero sin perder las formas, fue
concluyente en la réplica: "Si
nosotros no jugamos bien, cómo jugarán los demás... No hay nadie que juegue
mejor que Boca".
Con su
estilo, Guillermo suele tener un trato cordial con la prensa. Sin embargo,
desde hace más de un mes las prácticas son cerradas para los medios y las
habituales conferencias de prensa de los viernes comenzaron a espaciarse. En
ese intercambio con los periodistas en la sala Antonio Carrizo del complejo
Pedro Pompilio, el entrenador siempre se mostró seguro de sí para destacar y
defender las actuaciones de sus dirigidos.
En la
conquista de la Superliga el cuerpo técnico utilizó a 28 futbolistas. Solo el
arquero Agustín Rossi y Pavón -su hombre más decisivo a lo largo del torneo-
fueron titulares en todas las fechas, mientras que el que menos participación
tuvo fue el mediocampista central Julián Chicco, con apenas dos minutos contra
Olimpo, en el debut en el certamen. El máximo goleador fue Darío Benedetto.
Pese a la gran ventaja que dio al protagonizar apenas nueve partidos antes de
romperse los ligamentos cruzados, nadie superó sus nueve tantos.
Con 18
vueltas olímpicas en Boca, discriminadas en 16 como futbolista y estas dos como
director técnico, Guillermo Barros Schelotto se convirtió en el hombre que más
títulos de campeón acopió en la historia del club, al superar los 17 que lo
igualaban con Sebastián Battaglia (todos como jugador).
Ubicado
desde hace muchos años en la historia grande xeneize, Guillermo ahora irá por
dos logros inéditos en los 113 años de la institución: ser tricampeón argentino
y también el primero en ganar la Copa Libertadores de América como futbolista y
como entrenador azul y oro.
"El miércoles tenemos otro
objetivo"
Apenas el
árbitro marcó el final del 2-2 con Gimnasia, Guillermo Barros Schelotto bajó la
mirada y apretó ambos puños. Fue su desahogo por el bicampeonato. Se abrazó con
un auxiliar y enfiló hacia el centro de la cancha. Nunca perdió de vista que el
objetivo -la meta crucial- es la Copa Libertadores. "Se hizo difícil al final, pero creo que fuimos justos ganadores
de la Superliga", sostuvo. Y añadió, en relación al partido con Alianza
Lima en La Bombonera: "El miércoles que viene tenemos otro objetivo".
A continuación, el entrenador salió del centro de la escena y dejó que el
festejo fuera de los jugadores. En su cabeza ya tiene el compromiso con los
peruanos.



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