- Los jugadores celebraron con una multitud en el estadio
(LaNacion) Desde La Plata a La Boca. Y desde ahí a cada rincón en el que un hincha se puso la camiseta azul y amarilla para festejar. Boca gritó bicampeón. Y la fiesta interminable tuvo infinitos puntos de encuentro.
Mientras los
jugadores sufrían hasta el final y largaban el grito de desahogo en el cierre
del 2-2, en la cancha de Boca ya empezaba a montarse una fiesta multitudinaria.
Inolvidable.
Los hinchas
coparon el estadio desde temprano cuando se abrieron las puertas y fueron
ingresando con entrada libre y gratuita. Poco a poco se poblaron las tribunas
y, cuando el micro de los jugadores transitaba la autopista camino
desde La Plata, ya no cabía un alfiler en el estadio.
“El que no salta,
se fue a la B”, fue uno de los cánticos preferidos de los miles de
hinchas que esperaban ansiosos a los campeones.
En el centro
del campo de juego también esperaba una estrella gigante con el número 67 con la
leyenda #Yo te bicampeón.
Mujeres con
niños en brazos, jóvenes que llegaron en el tren Roca desde el sur del
Conurbano y caminaron hasta ese templo que es la Bombonera. La peregrinación
xeneize se unía desde todos lados los rincones de la ciudad y sus alrededores.
Muchos
de los que siguieron el 2-2 ante Gimnasia por televisión también dejaron todo
entrada la noche y encararon para la cancha. Ahí mismo donde el próximo miércoles
Boca jugará otro choque decisivo frente a Alianza Lima con el objetivo de
avanzar a los octavos de final y continuar en la Copa Libertadores.
"Dale Bo, dale
Bo, dale Boca, dale Booo...",
explotaba la multitud en La Boca.
Pero no solo
ahí había fiesta. También el
Obelisco se tiñó de azul y amarillo. Es el punto de encuentro por excelencia de los
festejos futboleros argentinos y esta vez no fue la excepción pese a que desde
los organismos de Seguridad intentaban centralizar los festejos en La Boca.
Banderas,
camisetas y hasta un "Fantasma de la B" para gozar a River decoraron
la celebración del bicampeonato.
Quince
minutos después de las 23 el Flecha Bus que trasladó al plantel llegó a la
Bombonera y allí se produjo el clímax.Brotaban los hinchas de todos lados. En las calles del
barrio, en las cuatro tribunas, en todo el país. Los fuegos artificiales
explotaban desde atrás de los palcos e iluminaban el festejo en el estadio.
"Boca, mi buen
amigo, esta campaña volveremos a estar contigo...", cantó la multitud para
recibir a los jugadores como si fuera un día de partido. Pero era más que eso.
Darío
Benedetto y Pablo Pérez fueron los primeros en entrar al estadio con la copa de
la Superliga en el medio, tomada de sus manos. Detrás, Carlitos Tevez comandaba
la celebración. También Cristian Pavón, el delantero figura del equipo, quien
ahora llevaba un bombo y golpeaba al ritmo del "Dale, campeón".
Los
colombianos, siempre juntos. Con Wilmar Barrios y una sonrisa que no entraba en
su rostro. Edwin Cardona y Frank Fabra se sumaban a la alegría.
Los campeones saltaron
a la cancha con todo el cotillón a las 23.28. Gorros, banderas, camisetas,
bombos, trompetas. Una maquina lanzaba papelitos desde la boca del túnel. Los
jugadores registraban todo desde sus teléfonos celulares. Y la fiesta no se
terminó.
Llegó la vuelta
olímpica tradicional, con los familiares de los futbolistas en el campo de
juego, con Lito el pequeño hijo de Tevez de la mano de papá y de cara a la
tribuna repleta.






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