(Expreso) La acelga goza de
numerosas aplicaciones medicinales y alimenticias, por ser refrescante,
digestiva, laxante y diurética.
EXCESO DE PESO
Por su escaso valor
energético, la acelga constituye un alimento idóneo para preparar platos de
verduras, recomendables en especial para quienes siguen una dieta de
adelgazamiento. No hay por qué limitarse a tomar la acelga hervida o cocida; al
vapor resulta más sabrosa, así como salteada con un poco de aceite y ajo.
MUJERES EMBARAZADAS Y NIÑOS
Por su excelente
contenido de folatos, es una opción fundamental en la alimentación de la mujer
embarazada. La deficiencia de esta vitamina durante las primeras semanas de
embarazo puede provocar en el futuro bebé defectos del tubo neural, como la espina
bífida o la anencefalia.
Los requerimientos de
folatos son superiores también en los niños en edad de crecimiento. Por ello,
la inclusión de verduras de hoja verde en su alimentación habitual es una forma
interesante de prevenir deficiencias.
Si se toma cruda en
ensalada, el contenido de esta vitamina es mayor, ya que es sensible al calor,
por lo que al cocerla se pierde una cantidad importante de este nutriente.
PREVENCIÓN DE
ENFERMEDADES
El beta-caroteno
destaca en la composición de la acelga, lo que la convierte en una verdura
recomendada para quienes tienen un mayor riesgo de sufrir carencias de vitamina
A. Es el caso de quienes siguen dietas bajas en grasa o personas cuyas
necesidades nutritivas se incrementan (periodos de crecimiento, embarazo y lactancia,
tabaquismo, alcoholismo, anticonceptivos y diuréticos, estrés, defensas
disminuidas, actividad física intensa, cáncer y sida o enfermedades
inflamatorias crónicas). Además, la disponibilidad de beta-caroteno aumenta con
la cocción, por lo que las acelgas cocidas siguen siendo buena fuente de esta
provitamina.
No ocurre lo mismo con
la vitamina C, cuya concentración se reduce por la exposición al aire, a la luz
o al calor. Estos dos últimos nutrientes tienen en común la capacidad
antioxidante, de modo que su aporte adecuado contribuye a neutralizar la acción
dañina de los radicales libres, sustancias implicadas en el desarrollo de
enfermedades degenerativas, cardiovasculares y cáncer. Asimismo, el consumo de
alimentos ricos en provitamina o vitamina A está indicado para personas
propensas a padecer infecciones respiratorias (faringitis, laringitis o
bronquitis), problemas oculares (fotofobia, sequedad o ceguera nocturna) o con
la piel seca y escamosa.
Las hojas verdes de la
acelga presentan una importante cantidad de luteína, caroteno sin actividad de
provitamina A. Esta sustancia es abundante en diferentes partes del ojo humano
y actúa como protector frente al desarrollo de cataratas en la edad avanzada.
Además, el nivel en sangre de luteína se ha relacionado inversamente con el
riesgo de padecer trastornos cardiovasculares.
POTENCIA EL SISTEMA DE
DEFENSAS
En las últimas décadas
se han acumulado pruebas que avalan la existencia de una serie de acciones
biológicas de los carotenoides entre las que se incluyen efectos beneficiosos
sobre el sistema inmunológico. Así, dichas sustancias se alzan como un
importante apoyo para aliviar enfermedades carenciales y situaciones
patológicas.
LAXANTE Y DIURÉTICA
Por su riqueza en
fibra, la acelga presenta propiedades laxantes, por lo que previene o mejora el
estreñimiento. Por su abundante contenido en agua y potasio, resulta diurética,
lo que es beneficioso en un buen número de afecciones, como la hipertensión,
retención de líquidos y oliguria (producción escasa de orina), entre otras.
Para combatir el estreñimiento, se puede tomar medio vaso de zumo de acelga
mezclado con una cucharada de aceite de oliva.

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