LA BELLEZA OCULTA DE LAS MUSAS


(SemanarioExpresion) Arturo Castillo sostuvo que la cultura griega era universal. Con este argumento sustentó la construcción del Paseo Las Musas en 1995. Cuando él era alcalde de Chiclayo, su propuesta fue duramente cuestionada por quienes no encontraban en este proyecto un vínculo con nuestras raíces. El talentoso artista cajamarquino Miguel Ángel Díaz Díaz fue quien le dio forma a las esbeltas estatuas de mármol que hoy vemos irradiando belleza a lo largo de la avenida La Florida, en la urbanización Santa Victoria. Es posible que en los 90, ni Castillo ni Díaz pensaron que el tiempo haría sumamente significativa esta obra, en especial para la mujer chiclayana.

A la Izquierda: Arturo Castillo Chirinos / Derecha: Luis Antonio Cabrejos - Periodista
Las Musas no es solo una zona turística o el escenario que acompaña a novios, parejas de enamorados, amigos, familias o turistas, que gustan retratarse en una fotografía o inmortalizarse en un video. Es además el lugar ideal elegido por los niños para jugar, pasear en bicicleta, practicar deporte y más; sin embargo, podríamos decir que ahora, esta obra contemporánea, también refleja a las mujeres de este tiempo, a las féminas de Chiclayo, de Perú y el mundo que -al igual que ellas- inspiran sentimientos, emociones, decisiones y hasta acciones. Y es que, en este inmenso parque decorado además de hermosas áreas verdes, encontramos a musas de mármol y a otras de carne y hueso que trabajan cerca de este lugar o cruzan por este, caminando a paso lento, inspirando nuevas historias.
El historiador lambayecano Alex Crush recuerda que las musas son cariátides, es decir, columnas en formas de mujeres que fueron sometidas por los griegos cuando se aliaron con los persas. “Tras la retirada de los persas, estos castigaron a toda su población y obligaron a las mujeres a llevar cargas pesadas”, explica el también artista plástico.
Si retrocedemos un momento en el tiempo, sabremos que, según la mitología griega, las musas son las nueve hijas de Zeus, engendradas por este Dios en nueve noches consecutivas. Ellas adoptaron la figura esbelta de una mujer como un paraíso, con rasgos esplendorosos y relevantes, portando coronas de laureles, con libros en la mano, tablilla para su escritura, un estilete, una trompeta y sus lindos ojos de cielo en el horizonte fijo. En suma, ellas representaban al arte lírico de la elegía y de la poesía amorosa.

Caliope
Es importante saber -también- que las musas griegas estaban relacionadas con ramas artísticas y del conocimiento: Euterpel es la musa de la poesía lírica y de la música; Melpómene simbolizaba al teatro trágico; Polimnia es la musa de la retórica de los himnos sagrados y de la poesía lírica; Thalía, es la representante de la comedia y de la poesía pastora. Además, Tertisícorde es la musa de la danza y de los coros dramáticos; Uranie, la musa de la astronomía y de la astrología; Erato, precedía la poesía lírica y erótica; Clío, representa a la historia; Calíope, representa a la poesía ética y de la elocuencia.
Erato
Crush vincula a las musas griegas con la chiclayana, a quien define como una mujer vivaracha y risueña en épocas de primavera; pero de mirada temblorosa en épocas de tinieblas. “También es la mujer que asiste a las reuniones con trajes esplendorosos, muy parecida a Thalía, musa que lleva una corona de hiedra de flores entre sus cabellos, traje y sandalias de cuero representando a esa mujer inmortal y luchadora de sus deseos y necesidades”, complementa.

Thalia

UNA MUSA LOCAL
Juana conoce poco o nada de la cultura griega, sin embargo, entiende que las estatuas que están frente a su puesto de venta de golosinas, son mujeres que pasaron a la historia, y ella quiere lo mismo. Esta motupana de nacimiento también quiere ser parte de la historia de sus tres hijos y se esfuerza a diario para que, producto de su trabajo, ellos puedan culminar sus estudios. Jorge y María, aún están en el colegio, y Mercedes cursa el quinto ciclo de Administración en una universidad chiclayana.
“Sé que las musas son griegas y que (Ricardo) Arjona también habla de ellas en una de sus canciones; pero mis hijos me dijeron que ellas inspiraron a muchos y yo quiero ser como ellas. Yo no pude tener lo que quiero para ellos y por eso me gustaría que mis chicos vean reflejado en mí el valor del trabajo. Si a eso se llama inspiración, entonces quiero ser su musa”,  comentó Juanita, como cariñosamente la llaman sus amigos y algunos de sus clientes.
Ella dejó su natal Motupe muy joven, luego de casarse con el padre de sus tres hijos, pero lamentablemente una enfermedad lo llevó de este mundo, y desde entonces ella tiene que velar por los suyos. “Mi prioridad hasta que Dios me recoja”, según nos comenta, en medio de la nostalgia que le trae el recuerdo de su esposo.
“Las Musas no es solo un parque grande, donde se puede pasear y estar con amigos, es algo más. Llevo vendiendo aquí más de seis años y he visto muchas historias pasar frente a mí, sobre todo de mujeres que han tenido que superar los problemas que te presenta la vida para salir adelante”, concluyó Juana, de quien nos despedimos mientras abandonamos este Paseo, símbolo de la chiclayanidad, de la cultura universal y de la mujer del mundo.

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