En la llamada Ciudad de la Primavera, donde la historia
milenaria de los mochicas convive con la elegancia de la marinera, el legado de
Chan Chan y la brisa eterna de Huanchaco, el arte vuelve a ocupar el lugar que
siempre le ha pertenecido: el centro de la vida cultural. Trujillo no solo
presume de monumentos, playas y tradición; su mayor tesoro es su gente y su
sensibilidad por la cultura. En ese escenario, la Alianza
Francesa de Trujillo reafirma su rol como uno de los principales motores
culturales de la región norte del Perú. Con una trayectoria dedicada a promover
el arte, el pensamiento y el intercambio cultural, la institución volvió a
abrir sus puertas a la creación contemporánea con la inauguración de la
exposición “Reflejos Urbanos y Naturales: Diálogos en Profundidad”, del artista
plástico Hans Lihon Schereiber, cuya obra fue la gran protagonista de una
noche marcada por la sensibilidad, la reflexión estética y la masiva presencia
de público joven.
La muestra, presentada en la Galería “Gerardo Chávez”,
congregó a artistas, estudiantes, gestores culturales y amantes del arte que
acudieron atraídos por el particular lenguaje visual de Schreiber, un creador
con más de dos décadas de trayectoria que explora en su pintura los contrastes
entre la ciudad y la naturaleza, entre lo visible y lo emocional.
*TRUJILLO, TIERRA DE CULTURA VIVA
Para la directora de la Alianza Francesa, Lore Criado
Engel, quien regresó a Trujillo luego de haber iniciado aquí su carrera
hace una década, la evolución cultural de la ciudad resulta evidente.
Según destacó, la capital liberteña vive hoy un momento
especialmente fértil para el arte.
“En Trujillo hay cada vez más artistas y una
escena joven muy activa. Nuestro desafío como centros culturales es abrir
espacios para que puedan mostrar su trabajo y profesionalizar su arte”,
señaló.
Criado Engel resaltó que la institución busca convertirse
en una plataforma abierta para creadores de diversas disciplinas, manteniendo
estándares de calidad, pero también una política de puertas abiertas para
quienes deseen presentar propuestas artísticas.
En ese contexto surgió la exposición de Hans Lihon
Schereiber, seleccionada tras una convocatoria de artes visuales.
“Su trabajo tiene una perspectiva muy singular.
Hay un dominio técnico evidente, pero sobre todo una sensibilidad muy
particular en el manejo de contrastes, texturas y reflejos”,
explicó la directora.
La respuesta del público, añadió, confirmó el interés que
despiertan las nuevas propuestas artísticas en la ciudad.
*UN ESPACIO QUE CONECTA
CULTURAS
Por su parte, la presidenta del Consejo Directivo de la
Alianza Francesa en Trujillo, Noelia del Águila, subrayó que la institución
se ha consolidado como un importante punto de encuentro cultural que impulsa
exposiciones, conciertos, cine, conversatorios y presentaciones literarias
durante todo el año.
“Trujillo es una ciudad profundamente culta y
la Alianza Francesa busca ser un puente entre el arte local y el escenario
internacional”, explicó.
La institución proyecta realizar al menos siete
exposiciones artísticas durante el año, incluyendo muestras de pintura,
fotografía, serigrafía y otras disciplinas visuales.
Del Águila destacó además el
impacto que tiene para un artista exhibir en esta galería.
“Presentar una obra en la Alianza Francesa
otorga una visibilidad importante a nivel nacional e internacional. Es una
vitrina cultural que puede abrir nuevas oportunidades”,
afirmó.
La noche de inauguración, agregó, tuvo un elemento
particularmente alentador: la presencia masiva de jóvenes.
“Tenemos un público diverso, pero ver tantos
jóvenes interesados en el arte es algo que realmente nos llena de esperanza”.
*LA SENSIBILIDAD DEL ARTISTA
En medio de la expectativa generada por la exposición, Hans
Lihon Schreiber recibió a los asistentes con la serenidad de quien ha
dedicado gran parte de su vida a explorar la pintura como un lenguaje de
introspección.
El artista expresó su satisfacción por la recepción que
tuvo la muestra. “Me siento muy reconfortado. He recibido comentarios muy
positivos y he podido dialogar con personas de todas las edades. Se percibe que
la gente en esta ciudad está muy arraigada a la cultura”, comentó.
Schreiber destacó que Trujillo posee una particular
vitalidad artística gracias a la existencia de instituciones y espacios que
permiten mostrar distintas manifestaciones culturales.
“Esa es la ventaja que tiene esta ciudad: hay
entidades que están dispuestas a abrir sus puertas al arte”,
señaló.
Su exposición propone una exploración visual donde la
ciudad, la naturaleza y las emociones humanas dialogan a través de texturas,
relieves y rostros que parecen emerger de la pintura para interpelar al
espectador.
El artista reconoce que cada obra es, en el fondo, una
invitación a mirar el mundo desde una perspectiva más introspectiva.
UN MENSAJE PARA LAS NUEVAS GENERACIONES
Al finalizar la jornada, Schreiber dejó un mensaje para los
jóvenes que sueñan con dedicarse al arte.
“Que siempre persigan sus sueños y hagan lo que
realmente les gusta. No importa cuándo ni dónde empiecen; lo importante es
intentarlo. Solo así se puede encontrar el éxito, la felicidad y la paz”.
En una ciudad donde la historia precolombina, la tradición
y la modernidad conviven en permanente diálogo, la exposición de Hans Lihon
Schreiber reafirma que el arte sigue siendo uno de los reflejos más profundos
del espíritu trujillano.
Y mientras la primavera eterna de Trujillo continúa floreciendo entre sus calles, galerías y espacios culturales, queda claro que su mayor patrimonio no está solo en sus monumentos o paisajes, sino en la creatividad de quienes la habitan.





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