“Según la congresista Gladys Echaíz, el Legislativo
prefirió ser “respetuoso” del Poder Judicial, a pesar de existir un fallo
favorable del Tribunal Constitucional. ¿Así de cándido es el Congreso actual”
La incompetencia,
los intereses personales y la delincuencial indiferencia de quienes en abril
del 2021, postularon rogándoles a Juan Pablo les respalde en las elecciones,
para ser sus representantes ante el parlamento y dar batalla para defenderlos
frente al abuso del poder y/o la falta de atención a sus problemas, es esa
fórmula pérfida, delincuencial que impera hoy en lo que alguna vez llamo el
primer poder del Estado; y ahora, por mera costumbre, se le sigue llamando
Congreso de la Republica. Es esa fórmula fatal, la que ha puesto al legislativo
en la coyuntura gravísima de gobernar coherente, eficiente y pacíficamente
nuestro país, o someternos al yugo de los caviares, aliados del comunismo
taimado detrás de esos Boluartes, Otárolas y tantos otros traidores a la nación
peruana, que prefieren subsistir en la vida política subyugados al dictado del
Foro de Sao Paulo y al Grupo de Puebla cuyo mandato imperativo no es otro que ¿Transformen
al Perú en Venezuela! Por nada de eso votamos los peruanos en abril
de 2021.Lo hicimos para que el futuro gobierno encare al comunismo regional y
defienda la Constitución vigente para que, aplicándola correctamente como
ocurrió en aquella época de gloria que alcanzará este país desde inicios de
siglo hasta la llegada de la izquierda al poder con el corrupto y asimismo
golpista Ollanta Humala el gobernante
redireccione al Perú hacia el sitial de democracia, Estado de Derecho, proceso,
concordia y paz social que le corresponde.
Si, a partir del
régimen Humala, el poder Legislativo empezó a perder inteligencia, coraje,
prestancia y capacidad política, es evidente que, a lo largo de esta década y
pico corrida desde entonces, lo único que hemos visto es un descontrolado
incremento de sujetos neófitos, convenencieros, corruptos, traferos y
procaces disfrazados de congresistas. Y es allí donde estriba el colosal
dilema que hoy enfrenta el Legislativo. Porque, por culpa de la estupidez de la
mayoría de los congresistas que dejaron pasar sin control alguno ni penalidad
el delito constitucional perpetrado por los demás integrantes de la Junta
Nacional de la Justicia quienes convalidaron una violación a la Carta de su
colega Inés Tello Bonilla, quien “interpretó” la Constitución,
remplazando al TC, único exegeta de la Carta Magna en dicha tarea.
Consecuentemente, todos se colocaron al margen de la ley. Pero el Congreso les
perdono semejante atentado. Y ahora, la Junta arremete junto con las demás
fuerzas plegadas a la mafia caviar y al comunismo regional, nada menos que para
clausurar el Poder Legislativo en connivencia con el Poder Judicial. Al extremo
que el proceso de remoción a la Junta Nacional de Justicia (JNJ), por presunta
causa grave, sigue paralizando en el Congreso. ¿La razón? Ni el Poder
Judicial, ni tampoco el Tribunal Constitucional, responde hasta hoy al pedido
del Parlamento para anular el fallo judicial, ni tampoco el Tribunal
Constitucional, responden hasta hoy al pedido del Parlamento para anular el
fallo judicial que suspendió aquel acuerdo. Según la congresista Gladys Echaíz,
el Legislativo prefirió ser “respetuoso” del Poder Judicial, a pesar de
existir un fallo favorable del Tribunal Constitucional. ¿Así de cándido es
el Congreso actual!

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