* En Chiclayo: Nuevo escándalo salpica a la iglesia
católica.
* Se trata de Eleuterio Vásquez y Ricardo Yesquén,
quienes han sido denunciado por tres jóvenes por los presuntos delitos de acoso
sexual y tocamientos indebidos.
* Una de las presuntas víctimas creo una cuenta de tik
tok para hacer público este presunto caso de tocamientos indebidos que
involucra a dos sacerdotes.
* Impactantes testimonios sobre conducta de sacerdotes de
la Diosesis de Chiclayo.
* Uno de ellos admite culpabilidad y deja de oficiar
misas.
Tras la
confirmación por parte de la Diosesis de Chiclayo sobre abusos sexuales
cometidos por parte de dos sacerdotes de la Iglesia Católica en Chiclayo a
menores de edad.
El obispo de
Chiclayo Guillermo Cornejo Monzón, informo que “uno de ellos acepto su
culpabilidad en los hechos”.
Cabe indicar que los sacerdotes fueron acusados por tres jóvenes de haberles realizado tocamientos indebidos, cuando fueron niñas y acudían a los recintos de la llamada ‘casa del Señor’ en la ciudad de Chiclayo.
La denuncia comenzó a hacerse publica a través de la cuenta de Tik Tok de la usuaria Ana María Quispe Diaz, quien brindó su desgarrador relato. Posteriormente trascendió que los responsables del presunto abuso sexual habrían sido los sacerdotes Eleuterio Vásquez Gonzales y Ricardo Yesquén Paiba.
“Primero quiero
decir que esto no ha pasado recién. Esto paso hace muchos años, cuando tenía
nueve años, más o menos. El hecho es que yo empecé a asistir a un grupo,
Infancia Misionera, La Victoria en donde había animadoras y sacerdotes a
cargo. Uno de estos párrocos, que siempre estaban allí, pedía que los niños
hicieran una cola para saludarlo y despedirnos. Y cada vez que me tocaba a mí, me
besaba acá (en la boca). Sentía su saliva y me daba asco y no sabía que hacer”,
contó Quispe Diaz.
Otro sacerdote, a
quien Ana María identifica como Ricardo Yesquén Paiba también
habría abusado de su confianza. Ella manifestó que lo quería como a un padre o
un tío muy cercano. Incluso, en alguna ocasión lo acompaño de viaje a la
sierra. “Una noche, este fue al lugar en donde yo estaba durmiendo me abrazo
apretadamente con brazos y piernas, y me susurraba que yo no comprendía”
relato entre lágrimas.
Según conto,
primero acudió al obispado de Chiclayo con dos mujeres que también habían sido
víctimas del mismo depredador cuando eran pequeñas. El obispo las escucho y
pidió disculpas, las alentó a denunciar y les aseguro que la iglesia no
amparaba a este tipo de religiosos enfermos.
Luego
interpusieron la denuncia legal la que prescribió por falta de pruebas
suficientes y la consumación del acto sexual.
El sacerdote Eleuterio
Velásquez, más conocido como el padre Lute, quien hasta hace poco
ejercía como párroco de la iglesia en Ciudad Eten.
Respecto al padre Ricardo Yesquén Paiba, el monseñor solo se limitó a decir que se encontraba con la salud ‘muy resquebrajada’ y que tampoco oficia misas.
DEFENSORÍA DEL
PUEBLO PIDE NUEVA INVESTIGACIÓN
La Defensoría del
Pueblo de Lambayeque busca que el caso de las jóvenes que denunciaron a
sacerdotes por actos de abuso sexual, sea investigado nuevamente por el
Ministerio Público.
Es preciso
señalar que abogados del Ministerio de la Mujer, también plantearon recursos de
apelación y no consiguieron revertir la decisión de la Fiscalía.
Según el comisionado Julio Hidalgo Reyes, se procederá a la verificación del plazo de prescripción formulado por el Ministerio Público si se ajusta o no a la ley. Las carpetas N°3708-2022 seguida contra Eleuterio Vásquez Gonzales a cargo de la fiscal Jacqueline Rodas Sánchez. Y la N°3707-2022 seguida contra Ricardo Yesquén Paiba. Ambas ingresadas en la fiscalía provincial Mixta Corporativa del distrito de La Victoria.
EN CAJAMARCA
EXIGEN SU DESTITUCIÓN
Se ha tenido
conocimiento que organizaciones de mujeres Sinchi Warmi, Educare, Sinergia
Femenina, Ella Cletea y ADECA mujer de Cajamarca tras tomar conocimiento de
la denuncia que tiene el sacerdote Eleuterio Vásquez exigieron su
destitución inmediata por las denuncias de abuso sexual en contra de menores de
edad.
El sacerdote Lute era párroco en la iglesia de Ciudad Eten, pero tras ser denunciado fue enviado a la provincia de Santa Cruz en la Región Cajamarca.





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