Explosivas declaraciones del exalcalde provincial de
Chiclayo remecen el escenario político local y nacional durante entrevista en
el programa Polémica.
Chiclayo volvió a estremecerse políticamente. El exalcalde
provincial Arturo Castillo Chirinos, considerado por muchos sectores
ciudadanos como “el último buen alcalde de la ciudad”, lanzó durísimas
declaraciones que no solo cuestionan a las actuales y pasadas gestiones
municipales, sino que reabren uno de los episodios más controversiales de la
historia política local: su abrupta salida del municipio en 2004.
Durante una extensa y tensa entrevista en el programa
Polémica, Castillo no se guardó nada. Con un discurso frontal, calificó a las
autoridades que lo sucedieron como “una recua de bandidos” y describió a
Chiclayo como una ciudad “destruida, cochina y abandonada”, muy lejos
—según dijo— de la urbe ordenada, limpia y moderna que dejó al finalizar su
gestión.
“Desde que yo dejé la alcaldía, no ha habido
una sola autoridad competente. Lo que vino después fue un reinado de la
corrupción”, sentenció, en una frase que rápidamente
comenzó a circular en redes y corrillos políticos.
“AHÍ SE JODIÓ CHICLAYO PARA SIEMPRE”
Uno de los momentos más contundentes de la entrevista fue
cuando Castillo reveló que Chiclayo estuvo a punto de convertirse en una ciudad
modelo para América Latina, gracias a un acuerdo firmado con Naciones Unidas,
el Banco Mundial y el BID.
Según afirmó, el
proyecto ya estaba en ejecución cuando fue vacado.
“Me sacaron de la alcaldía para que ese
proyecto no se concrete. Ahí, disculpe la expresión, ahí se jodió Chiclayo para
siempre”, declaró con evidente indignación.
El exalcalde fue más allá y señaló directamente a los
responsables políticos de su salida, acusando al entonces presidente Alan
García Pérez, en alianza con Barrueto Sánchez y el Jurado Electoral,
de haber impulsado una vacancia que calificó de “criminal, absurda y
abusiva”.
CRÍTICAS AL ALZA DE ARBITRIOS Y A LA GESTIÓN
MUNICIPAL ACTUAL
Castillo también cuestionó duramente el incremento de
arbitrios municipales, señalando que resulta injustificable exigir mayores
pagos cuando los servicios públicos son, a su juicio, “pésimamente prestados”.
“Nadie va a pagar arbitrios por un servicio de
mala calidad, con parques abandonados y calles sucias.
Aumentarlos es peor que la enfermedad”,
afirmó, advirtiendo que la ciudad ha pasado de ser la tercera mejor del país a
ocupar los últimos lugares en calidad urbana.
Asimismo, puso en duda el uso de los recursos del Foncomún
y las transferencias del Estado, denunciando incapacidad para ejecutar
proyectos y la devolución de fondos por falta de gestión técnica.
DARDOS AL ESCENARIO NACIONAL
En un tramo final igualmente polémico, Castillo opinó sobre
el denominado “Chifa Gate”, calificando el hecho como una “torpeza y
una vergüenza internacional”, y lanzando duras expresiones contra el
presidente José Jerí, a quien acusó de no representar con dignidad al país.
“Eso no se hace si no hay algo turbio que
negociar”, sostuvo.
UN MENSAJE FINAL
Pese al tono severo de sus declaraciones, el exalcalde
cerró con un mensaje cargado de esperanza:
“Nuestros pueblos merecen recuperar su dignidad
con autoridades honestas, capaces de sacarnos de la inmundicia en la que nos ha
metido la corrupción política”.
Las declaraciones de Arturo Castillo Chirinos no solo reavivan viejas heridas políticas en Chiclayo, sino que plantean serias interrogantes sobre el pasado, el presente y el futuro de la ciudad, en un contexto donde la ciudadanía clama por orden, transparencia y liderazgo real.

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