PERÚ VOTO ENTRE EL FRAUDE Y EL CAOS

“Votamos, cierto. Pero enfrentamos un reto: auditar un conteo que millones observan con apabullante desconfianza”.

Por: Luis García Miró Elguera

El domingo 12 de abril, los peruanos vivimos una de las jornadas electorales más terribles de toda su historia.

No, solo porque se desarrolló en medio de una crispación política colosal, sino porque el desorden técnico y logístico convirtió el acto más básico de una democracia-instalar mesas y contar votos-en un laberinto interminable. Para millones de ciudadanos, lo que debió ser un proceso transparente acabo extendiéndose como una intimidación generalizada. Y para muchos sectores, lo ocurrido confirma que se trata de un proceso marcado por serias irregularidades que demandan explicación inmediata.

La cedula de votación que recibimos los peruanos fue un monumento a la improvisación. En un país donde millones de ciudadanos tienen dificultades de lectura, presentar una papeleta con más de treinta candidatos presidenciales y cinco columnas repletas de opciones legislativas fue una decisión que bordea la irresponsabilidad. Si para los votantes instruidos ya era un desafío, para la mayoría es un tormento insoluble. Y por si aquello fuera poco, cada acta de votación lleva más de tres mil casillas que deben ser llenadas con precisión quirúrgica.

Bajo condiciones normales ya sería un reto; en las de ayer, fue una pesadilla.

La ONPE de Corvetto anuncio que el proceso se prolongaría dos horas para “cubrir la demora” de su sistema de transporte. Para algunos, eso constituyo una señal de alarma. Según Corvetto, “solamente no pudieron votar 66000 limeños”. Ojo: Keiko perdió su anterior elección por 44 mil votos de diferencia. Más aun, el “triunfo” de Pedro Castillo lo consolido Corvetto negándose a entregar el padrón electoral a Lourdes Flores, líder del grupo democrático que denuncio el fraude para favorecer a Castillo. Consecuentemente, en circunscripciones como Lima, invalidar “solo” 66000 votos- como dice el infame jefe de la ONPE- fácilmente pudiese convertir en presidente a cualquier candidato que este disputando esta contienda.

Lo que ha venido consolidándose, hora tras horas, es esta percepción extendida de que el presente proceso electoral empezó bajo condiciones anormales. Para este escriba, resulta falsaria aquella excusa de la “tardanza” del transportista de la ONPE de Corvetto. Hablamos de una “empresa” que, desde el inicio, engañó al Estado en convivencia con Corvetto, pues las bases del concurso para contratarla exigían que tuviera en propiedad una flota de camiones-que nunca tuvo-, ya que los alquilo vía licitación para “cumplir” tramposamente con las bases. Su labor como distribuidora del material electoral fue atroz, afectando una alta votación para candidatos como López Aliaga y Fujimori. Aunque para Corvetto, aquello fue solo una “falla del distribuidor del material electoral”.

¿Qué podemos esperar hoy? ¿Hemos votado amparados por la ley, con garantías plenas? Para una parte significativa del país, la respuesta es un rotundo NO. Lo único cierto es que el Perú llego a estas elecciones dividido y sometido a un sistema electoral abyecto, manipulado por el socialismo, cuya venalidad ha quedado expuesta estrepitosamente. Ayer votamos, cierto. Pero hoy enfrentamos un reto: auditar un conteo que millones observan con apabullante desconfianza.

Compartir:

Publicar un comentario

 
Designed by OddThemes & Best Wordpress Themes 2018
Copyright © Semanario Clarin Chiclayo | Contacto | Acerca De