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| BBC |
Este incremento fue un 50% más elevado que el promedio en
los últimos 10 años.
Según investigadores, estos niveles de dióxido de carbono
que no se han visto en 800.000 años son producto de la combinación de dos
factores: la actividad humana y el fenómeno climatológico de El Niño, que fue
particularmente intenso ese año.
Esto, añaden, pone
en riego la posibilidad de cumplir con las metas respecto al aumento de la
temperatura fijadas en el acuerdo de París.
Mayor aumento
Mayor aumento
Este año, el boletín sobre gases con efecto invernadero de la OMM está basado en las mediciones hechas en 51 países.
Las
estaciones de investigación distribuidas alrededor del globo miden las
concentraciones de gases entre los que se incluyen dióxido de carbono, metano y
óxido nitroso.
Las cifras
publicadas por la OMM representan la cantidad de estos gases que permanecen en
la atmósfera después de que los sumideros de la Tierra —que incluyen los
océanos y la biosfera— han absorbido su parte.
El
promedio de concentración del CO2 en 2016 fue de 403,3 partes por millón (ppm), frente a 400ppm en
2015.
"Es el aumento
más grande que hemos viso en 30 años desde que contamos con esta red (de
información)", le explicó a la BBC Oksana Tarasova, la directora del
programa de control de la atmósfera de la OMM.
"El incremento
más grande tuvo lugar durante el anterior El Niño, entre 1997 y 1998, y fue de
2,7 ppmm. Ahora es de 3,3 ppmm. Es también un 50% más alto que el promedio en
los últimos 10 años".
El impacto de El Niño
El impacto de El Niño
El
informe apunta a El Niño como una de las causas detrás de este pronunciado
incremento. ¿Pero cuál es la relación entre este fenómeno climatológico cíclico
y el aumento de CO2?
Una
de las razones es que, al provocar sequías, limita la cantidad de CO2 que
pueden absorber las plantas y los árboles.
Según
explica un estudio recién publicado de la NASA, en el este y sureste tropical
de América
del Sur, que incluye la selva amazónica, El Niño provocó en 2015 la
mayor sequía en 30 años. Las temperaturas también fueron más elevadas de lo
normal.
El
calor sumado a la sequía produjo estrés
en la vegetación, que limita su capacidad
de fotosíntesis. Es decir, las plantas redujeron su capacidad de absorber
carbono de la atmósfera y, como resultado, aumentó la cantidad neta de carbono
liberada en la atmósfera.
En África, en cambio, los
niveles de lluvia fueron normales, pero los ecosistemas sufrieron temperaturas más altas de lo normal,
y esto hizo que aumentara la descomposición
de árboles muertos y plantas. Al hacerlo, se incrementaron las emisiones de CO2.
En Asia, las sequías dieron
lugar a numerosos incendios
forestales, que también liberaron más CO2 en la atmósfera.
Cambios veloces
Cambios veloces
Si
bien investigaciones muestran que las emisiones producto de la actividad humana
han crecido a una velocidad menor en los últimos años, en opinión de Tarasova
lo que importa es la acumulación
total de CO2 en la atmósfera que se mantiene activa durante siglos.
En los últimos 70
años, dice el informe de la OMM, el aumento del CO2 es 100 veces mayor que en
la última edad de hielo.
El aumento rápido de
los niveles de CO2 en la atmósfera y otros gases tienen el potencial, según el
estudio, de "iniciar cambios impredecibles en el sistema climático (...)
que darán lugar a severas alteraciones ecológicas y económicas".
"Los
cambios no tomarán 10.000 años como solía ocurrir en el pasado, pasarán
rápido", explica Tarasova.
De
acuerdo a expertos, la última vez que la Tierra experimentó un concentración
similar de CO2 fue hace entre 3
y 5 millones de años, en el Plioceno.
En esa
época, el clima era entre 2º y 3º C más caliente y el nivel del mar entre 10 y
20 metros más elevado debido al derretimiento de Groenlandia y al de la
plataforma de hielo de Antártica Occidental.
El misterio del aumento del metano
El misterio del aumento del metano
Otro tema preocupante planteado en el informe es el continuo y misterioso aumento de los niveles de metano, que también son más elevados que el promedio en los últimos 10 años.
En
opinión de Euan Nisbet, profesor de la Universidad Royal Holloway en Londres,
Reino Unido, puede tratarse de un círculo
vicioso en el que el metano empuja hacia arriba la temperatura
que, a su vez, hace que se libere más metano de fuentes naturales.
"Los isotopos
de carbono en el metano muestra que su crecimiento no está impulsado por
combustibles fósiles. No entendemos por qué está aumentando el metano. Puede
que sea una retroalimentación del cambio climático. Es muy preocupante",
le dijo Nisbet a la BBC.
De
acuerdo a observadores, las implicaciones para las metas fijadas en París de
estas nuevas mediciones son negativas.
"Los números no mienten. Todavía estamos
emitiendo demasiado y esto debe revertirse", señaló Erik Solheim, director
de Medio Ambiente de la ONU.
"Ya
tenemos muchas de las soluciones para enfrentar este desafío. Lo que
necesitamos ahora es voluntad política global y un nuevo sentido de
urgencia".







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