Desde San Petersburgo, la periodista Giovanna Constantini
lanzó severas alertas sobre una posible crisis estructural del Proyecto Olmos,
cuestionó la gestión del Gobierno Regional de Lambayeque y advirtió un
escenario político y económico complejo para el Perú, en entrevista con el
periodista Luis Antonio Carmona en el programa Polémica.
En una entrevista telefónica que remeció la agenda
informativa regional y nacional, la periodista Giovanna Constantini, conectada
desde San Petersburgo, Rusia, realizó un crudo diagnóstico sobre la situación
actual del Proyecto Especial Olmos Tinajones (PEOT), advirtiendo que el
megaproyecto de irrigación “ha sido destruido” por decisiones políticas
erradas, falta de capacidad técnica y ausencia de planificación de largo plazo.
La conversación se produjo tras la renuncia de Ranjiro
Nakano a la presidencia del PEOT y la designación de Marisela Sánchez como su
sucesora, hecho que para Constantini resulta “irrelevante” si no se
cambia la política de fondo. “No se trata de quién está al frente, sino de
la política que ha seguido este gobierno regional. Han colocado personas sin el
perfil técnico adecuado en un proyecto que es netamente de ingeniería, y eso
explica el desastre que estamos viendo”, afirmó.
- PRESA LIMÓN:
SIN DRAGADO Y CON RIESGO CRÍTICO
Uno de los puntos más alarmantes fue la situación de la
presa Limón. Constantini cuestionó que, pese a los anuncios oficiales, no se
haya iniciado el dragado prometido. “Se dijo que en noviembre empezaban los
trabajos. Hoy no hay absolutamente nada. La presa está colmatada, sedimentada,
y no existe un peritaje técnico internacional serio que determine su real
condición”, sostuvo.
Advirtió además que el proyecto enfrenta un golpe
estructural aún mayor: la reducción del caudal del río Huancabamba. “La
presa ya no va a contar con todo el caudal. Con la mitad del Huancabamba, y una
presa sedimentada, la agroexportación está en cuidados intensivos”, señaló,
precisando que actualmente se irrigan apenas unas 16 mil hectáreas, muy
lejos de las más de 38 mil proyectadas originalmente.
RESPONSABILIDADES POLÍTICAS Y HERENCIAS
HISTÓRICAS
Constantini apuntó responsabilidades tanto al actual
gobernador regional, Jorge Pérez Flores, como a decisiones adoptadas en
gobiernos anteriores.
Recordó que durante
el segundo gobierno aprista se asignó legalmente parte del caudal del
Huancabamba al proyecto Alto Piura sin contar con estudios de factibilidad.
“Eso debilitó estructuralmente a Olmos. El proyecto Alto Piura no funciona,
pero la ley existe, y cuando se ejecute, Lambayeque perderá agua”, advirtió.
Sobre la actual gestión regional, fue especialmente dura: “No
ha cumplido absolutamente nada.
Proyectos emblemáticos como Olmos no solo no
avanzaron, sino que empeoraron. Hay mucho protagonismo, mucha actuación, pero
nada de gestión real”.
Incluso vinculó la defensa política del proyecto Olmos a
frustradas aspiraciones presidenciales. “La candidatura del gobernador
dependía de la permanencia de Odebrecht. Se fue Odebrecht y se fue su proyecto
político. Lo que vemos hoy son los rezagos de esa frustración”, afirmó.
ADVERTENCIA A LOS AGRICULTORES Y AL PAÍS
En uno de los pasajes más contundentes, Constantini lanzó
una advertencia directa a los agricultores: “Dentro de dos años vamos a ver
la noche oscura del agro. La presa no va a resistir más. Ya lo advertí antes y
el tiempo me dio la razón”.
El análisis se amplió luego a la coyuntura política
nacional, cuestionando el rol de las encuestadoras, los poderes fácticos y las
estrategias mediáticas contra determinados candidatos. Sostuvo que campañas de
desprestigio mal planteadas pueden terminar fortaleciendo a quienes se pretende
debilitar y llamó a la ciudadanía a informarse por cuenta propia.
“Se vienen años muy difíciles para el Perú, no
solo por la inseguridad, sino por el contexto geopolítico. No somos una isla.
Por eso es vital que el elector investigue y no se deje manipular”,
concluyó.
La entrevista, seguida con atención por la audiencia de Polémica, dejó un mensaje claro: el Proyecto Olmos y el futuro político del país atraviesan una etapa crítica, marcada por decisiones pasadas, errores presentes y un horizonte que, de no corregirse el rumbo, podría traer consecuencias severas para Lambayeque y el Perú.

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