TRÁNSITO EN ABANDONO: ALCALDE Y REGIDORES NORMALIZAN EL DESORDEN EN LAMBAYEQUE | POR: ALEX CÁRPENA


Por: Alex Cárpena

El silencio institucional en la Municipalidad Provincial de Lambayeque frente al derecho ciudadano a saber.

El año pasado solicité información pública a la Municipalidad Provincial de Lambayeque para conocer qué se había hecho en materia de tránsito y transporte.

La ley es explícita: diez días hábiles para responder. La información llegó varias semanas después, tras insistencias directas a la gerente de Transporte y Seguridad Vial, Nardely Porras Ocupa, quien finalmente entregó información incompleta y fuera del plazo legal. Eso no fue transparencia: fue una respuesta forzada.

La información pone al descubierto cómo funciona realmente esta gestión municipal.

Entre los años 2023 y 2025 no existe un solo proyecto ni una sola ordenanza aprobada vinculada al tránsito y transporte. Ninguna iniciativa normativa. Ninguna reforma. Ninguna respuesta institucional en un sector clave para la seguridad vial y el orden urbano.

Esto no es una opinión: consta en la respuesta entregada por la propia Nardely Porras Ocupa. Es decir, desde su gerencia no se ha impulsado absolutamente nada, como si Lambayeque fuera una ciudad sin problemas de tránsito, sin informalidad, sin caos.

Lambayeque creció. El número de mototaxistas, ni qué decirlo. Sin embargo, no hay nuevos paraderos. Según la propia información remitida por la funcionaria, solo existen 23 paraderos formales autorizados para el servicio público especial de pasajeros en mototaxis, distribuidos entre intersecciones, avenidas, calles, veredas y referencias urbanas dentro de la ciudad.

LO MÁS GRAVE VIENE A CONTINUACIÓN.

La gerente Nardely Porras señala que no cuenta con información sobre paraderos informales, pese a la altísima circulación de vehículos menores en la ciudad.

Asimismo, indica que no hay inspectores contratados durante la actual gestión municipal. Es decir, no hay normas nuevas, no hay control, no hay fiscalización y, oficialmente, tampoco hay informalidad. Una ciudad que crece, pero una gestión que decide no ver. En resumen, se revela que la actual gestión no contrató a un solo inspector.

Este no es un tema menor ni aislado. Aquí están involucrados todos los partidos políticos que tienen representación en el Concejo Municipal de Lambayeque. Más de uno quiere repetir el cargo. Por eso, en este punto, todos los regidores quedan expuestos.

Poco importa que el tránsito esté colapsado. Poco importa que la inseguridad sea el pan de cada día. Poco importa que un hijo, un nieto o un abuelo sea asaltado o arrastrado por un mototaxista informal, sin placa, captando pasajeros en paraderos ilegales. Poco importa que ese mismo mototaxista ahuyente al turista, mientras otros intentan, con enorme esfuerzo, levantar un emprendimiento en una ciudad que se vende como turística.

Esta es la realidad de la cuarta gestión del alcalde Percy Ramos, con regidores y funcionarios que normalizan el desorden. Así se gobierna. Así se “entiende” la transparencia.

Y ojo con esto: cada regidor cuenta con personal de apoyo y asesores, pagados con recursos públicos. Sin embargo, ese equipo no se traduce en propuestas normativas, ni en fiscalización efectiva, ni en resultados visibles. La pregunta es inevitable: ¿qué hacen esos asesores? ¿Cumplen una función técnica real o terminan sirviendo para pagar favores políticos?

DISCURSO APRENDIDO

Cuando comuniqué directamente al alcalde Percy Alberto Ramos Puelles la vulneración al derecho de acceso a la información, su respuesta fue de manual: el responsable es el secretario general, Iván David Valladolid Coronel. Como si ese funcionario no dependiera de su despacho. Como si no hubiera sido designado por él mismo. Ese gesto no es ingenuo: es una práctica conocida para fragmentar responsabilidades, típica de políticos que, apenas se sientan en el cargo, olvidan sus promesas electorales.

¿Y LOS REGIDORES?

Dos años sin ordenanzas en materia de tránsito podrían configurar un abandono de funciones. Y el contexto agrava todo: estamos en campaña electoral. Más de un partido tiene representantes dentro de esta gestión municipal.

No es difícil ni ilegítimo preguntar qué hacen hoy quienes mañana tocarán puertas pidiendo votos y presentándose como alternativa.

Ya vemos a más de uno intercambiando discursos, hablando mal del otro. Van al dentista para mostrar la mejor sonrisa. Se ponen ropa “viejita” para parecer pobres. Reparten abrazos y besos al elector.

El periodismo no incomoda por capricho. Incomoda porque revela lo que el poder quiere ocultar. Y una gestión que guarda silencio frente a la transparencia ya ha dicho demasiado.

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