El anillo del Monumental vivió una tarde caótica.
Mientras en los alrededores del estadio se desataba el caos que destruyó el
clima festivo de la final de la Copa Libertadores, los pasillos comenzaron a
llenarse de un sinfín de rumores que alimentaban aún más la tensión y la
incertidumbre. ¿Cómo están los jugadores de? ¿Se jugará el partido? ¿Cómo
llegaron los gases lacrimógenos al micro? ¿Falló el operativo? ¿Hubo zona
liberada? ¿Fue inoperancia? ¿Fue orquestado por la barra brava?
Mientras Rodolfo D'Onofrio se acercaba al vestuario
visitante, asistentes médicos llevaban leche para los ojos de los jugadores
irritados por el gas, Gianni Infantino -mandamás de la FIFA- decía presente y
los directivos de Conmebol desfilaban para jugar a toda costa el partido
-"los lesionados no juegan", le dijo irónicamente a la nacion uno de
ellos-, las versiones de que la barra de River estaba vinculada al ataque empezaban
a crecer.
Y una postal poco habitual se encargaba de
acrecentar el rumor: "Los Borrachos del Tablón" nunca aparecieron y
la popular Sivori alta no tuvo las banderas habituales ni el hueco obligado de
su posición. Las presunciones se desatan a partir de los dos allanamientos de
anteayer en medio de una investigación judicial sobre reventa ilegal de
entradas que se inició en abril: se secuestraron más de 10 millones de pesos,
15 mil dólares y 300 entradas para la final. Una de las casas fue la de Héctor
"Caverna" Godoy, uno de los líderes de la facción oficial.
Por eso, en el hall de la tribuna San Martín y el
sector del anillo que une los vestuarios, se instaló el rumor de que todo se
trataría de represalia de la barra -enviando a la tercera línea a generar los
disturbios- por los allanamientos. Aunque lejos estuvo de confirmarse, cuando
la investigación recién está en un estado incipiente.
Ahora bien, ¿qué papel cumple la policía? Porque
durante toda la Copa, tanto el micro de los planteles como los hinchas visitantes
ingresaron por Libertador y Quinteros. Y ayer la situación se desbordó: no hubo
vallado, ni los metros necesarios de protección ni los efectivos suficientes
para controlar el perímetro: solo 18 motos y un par de patrulleros acompañaron
al plantel xeneize.
Desde la dirigencia millonaria desmintieron la
posibilidad de un ajuste de cuentas de la barra y apuntaron los cañones al
Estado y la seguridad. "Nosotros pagamos con plata de River los tres mil
efectivos para que ellos coordinen el operativo", le dijo a la nacion un
integrante de la CD. Con ironías sobre el primer pedido de Mauricio Macri por
la vuelta de los visitantes, aún se mastica bronca por lo sucedido. Sienten que
la protección y la prevención no fue la necesaria.
"Es lamentable e increíble que el ómnibus de
Boca no tuviera la custodia como correspondía. Debería haberse prevenido. Cómo
puede ser que quince tipos lograron estropear lo que millones de argentinos
estaban esperando. Arruinaron todo. ¿Agarraron a alguno? ¿Están presos? ¿Los identificaron?
¿O van a seguir mañana estando por acá? Estoy cansado", sentenció
D'Onofrio.

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