Por: CYNTHIA CHECA
Muchas de las
mejores cosas de mi vida empiezan con “C”, como por ejemplo: Cynthia, Checa,
celestial, certeza, confianza, corazón, cambios, compromiso, claridad, calidad,
comunicación, celebración; lastimosamente estas palabras están muy lejos de
relacionarse con mi dilecta y descuidada Ciudad de la amistad. Es como un golpe
al corazón aceptar que nuestra tierra norteña se encuentra en la oscuridad, aun
así, es evidente que a las autoridades no les interesa en lo absoluto lo que
esté pasando, tal parece que han hecho caso omiso al sentir y a la voz del
pueblo que clama por un Chiclayo mejor y de desarrollo.
Retorné después de 10 pocos meses para ustedes, muchos para
mí y dije: ¡He llegado, por fin, cuanto
te extrañé queridita!, con inmensa ilusión y esperanzas de encontrar aunque
sea un tantito de cambios, pero esta quimera acabó como un baldazo de agua fría
cuando de pronto se cruzó por mi vista los grandes cerros de basura en pleno
centro de la ciudad, el montón de carros bulliciosos de siempre y el comercio
ambulatorio a flor de piel, sin escribir los demás problemas latentes que
existen. Sin embargo, la felicidad me seguía embargando porque tenemos
características por las que siempre será un gusto volver a la tierra de mis
amores.
Estoy segura que a ustedes también les ha pasado que cuando
llegan a Chiclayo, lo primero que pasa por su mente son los deliciosos potajes,
después de la familia claro está. La infaltable tortita de choclo con su cevichito,
el delicioso arroz con pato, ¡Que
exquisitez!, sin duda alguna tenemos la mejor gastronomía de todo el Perú,
y lo ratifican algunos de mis amigos trujillanos, piuranos y extranjeros. Que
gran satisfacción ver que los negocios de este rubro hayan incrementado, los
pequeños y grandes empresarios están haciendo lo suyo; además poseemos
maravillosas playas para disfrutar, tomarnos extraordinarias fotos y también
una enriquecedora cultura. Y si hablamos de su gente, nos caracterizamos por
ser personas sinceras, con mucha fe, amables, de corazón noble, somos buena
onda, siempre estamos predispuestos a apoyar y acoger a quien necesite de
nosotros, es por eso que orgullosamente nos denominamos la Ciudad de la
Amistad. Tenemos mucho que mostrar a todo viajante que quiera conocer.
Es bueno saberlo, es importante repetirlo
constantemente para saber lo que somos y tenemos, dar y exigir lo que merecemos
como población, para tener en cuenta todas aquellas características e
informarnos antes de elegir a nuestros líderes políticos.
La recomendaría firmemente a todos, pero hay que realistas,
aún seguimos heridos, aún hay muchos factores que no nos permiten avanzar como
ciudad; después del paso de muchos poderíos incompetentes, los dos últimos
siguiendo un proceso de pena privativa de la libertad por actos de corrupción y
una nueva autoridad que va por muy mal camino. Son alrededor de 6 meses de lo
que va en el 2019 sin ningún resultado, sin inicios de obras, sin conocer
propuestas claras, sin proyectos en ejecución, sin solucionar problemas de
índole urbano, sin recojo de basura óptimo, con ordenanzas perjudiciales para
la capital y a la espera del reordenamiento que tanto hablaban. Ya es hora que
se pongan las pilas, se comprometan, empiecen a TRABAJAR DE VERDAD. Y nosotros como pobladores no debemos quedarnos
con los brazos cruzados, pongámonos en marcha, recuperemos el maravilloso lugar
que nos vio nacer, crecer, desarrollarnos, pasar momentos hermosos, para no
tener que volver a decir: “¡Cómo dueles
Chiclayo!”.

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