¡PERIODISTAS Y AGENTES OSCUROS DE LA DESINFORMACIÓN! - POR: CYNTHIA CHECA LLONTOP


La verdad se ha visto distorsionada y manejada al antojo de tanto pseudo-periodistas que ha ido apareciendo a lo largo de los años. Al parecer, estos personajes faltaron a la clase donde el maestro menciona que esta noble profesión nos convierte en portadores de información que debe ser trabajada sutil y objetivamente para que el receptor pueda comprender, analizar y tener sus propios comentarios de cada temática; más no ser críticos que incentivan al odio o aprovechados del cuarto poder. Por eso es preciso mencionar que el periodista es un científico social.


Es una dura realidad, y lo más lamentable es ver como estos periodistas empíricos manejan a su antojo el pensamiento y la crítica de sus seguidores, haciéndoles creer que son la voz del pueblo o los salvadores necesarios para la ciudad, y se llega a confiar fielmente sin corroborar cuanto dato derrochan, convirtiéndose en un problema enorme. La credibilidad, ética e imparcialidad que tanto se busca, parecen alejarse con la aparición de estos agentes oscuros de la desinformación.

En Chiclayo, hay muchos que pregonan desempeñar bien la materia y tener miles de seguidores, sin embargo, nunca cursaron aulas universitarias y se pasan la vida menospreciando a tanto estudiante o egresado de la carrera que se forma para ser un comunicólogo. Pero me disculparán y aunque suene duro, debo decir que estudiar ciencias de la comunicación es un medio primordial, transcendental y valido ya que nosotros recibimos una formación científico- comunicativa; todas las profesiones son así, ¿acaso un abogado, médico, psicólogo, administrador se hace en el campo?, pues no. Entonces, ¿Por qué la carrera de un periodista si tendría que serlo?, con esto no estoy afirmando que seamos mejores porque ahora se ve de todo, pero sí que tenemos bajo la manga, un arma poderosa.

En tan poco tiempo, me he cruzado con extraordinarios periodistas – en la universidad y fuera de ella- reconocidos por su profesionalidad, con artículos, entrevistas e informes de investigación realmente envidiables, portadores de la ética y veracidad, comprometidos y apasionados por su carrera, aquellos que son considerados ejemplo para cada comunicólogo que inicia su camino; también me he topado con simples licenciados en Ciencias de la Comunicación que convirtieron el periodismo en un negocio rentable,  aquellos que están con Dios y con el diablo si de políticos se trata; y tantos empíricos que aprovechan sus rivalidades personales para atacar a ciertos actores públicos, algunos que no les importa en lo más mínimo el vocabulario que utilizan, tantos sensacionalistas, otros hasta conocidos por extorsionar y chantajear con la información que tienen en mano y sin exagerar hasta son los más buscados por los gerentes de las radios y escuchados cuando uno va camino al trabajo.

 En la actualidad, a las personas se les ha hecho más sencillo aceptar todo lo que se escucha, no se llega a tomar como algo pasajero o de referencia que nos lleve a abrir las puertas a la investigación para poder analizar antes de emitir una opinión o comentario. Aunque sea triste manifestarlo, vivimos en una época donde la ética y moral se va perdiendo, nos han sumergido en un submundo periodístico tan infernal, que somos pocos los que nos atrevemos a levantar nuestra voz y reclamar mayor cuidado en los contenidos. Un periodista tiene una función muy importante en la sociedad, es el denominado cuarto poder del Estado. Depende mucho de la población que los buenos periodistas sobrevivan y se multipliquen, no dejemos que sujetos de dudosa procedencia nos marquen la pauta en nuestra vida, ni tampoco aceptemos como fidedigna toda la información que destilan.

Licenciada en Ciencias de la comunicación
Correo: cllontopcynth@gmail.com

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