Es una dura realidad, y lo más
lamentable es ver como estos periodistas empíricos manejan a su antojo el
pensamiento y la crítica de sus seguidores, haciéndoles creer que son la voz
del pueblo o los salvadores necesarios para la ciudad, y se llega a confiar
fielmente sin corroborar cuanto dato derrochan, convirtiéndose en un problema
enorme. La credibilidad, ética e imparcialidad que tanto se busca, parecen
alejarse con la aparición de estos agentes oscuros de la desinformación.
En Chiclayo, hay muchos que pregonan desempeñar bien la materia y
tener miles de seguidores, sin embargo, nunca cursaron aulas universitarias y se
pasan la vida menospreciando a tanto estudiante o egresado de la carrera que se
forma para ser un comunicólogo. Pero me disculparán y aunque suene duro, debo
decir que estudiar ciencias de la comunicación es un medio primordial,
transcendental y valido ya que nosotros recibimos una formación científico-
comunicativa; todas las profesiones son así, ¿acaso un abogado, médico, psicólogo, administrador se hace en el
campo?, pues no. Entonces, ¿Por qué la carrera de un periodista si tendría que
serlo?, con esto no estoy afirmando que seamos mejores porque ahora se ve
de todo, pero sí que tenemos bajo la manga, un arma poderosa.
En tan poco tiempo, me he cruzado con
extraordinarios periodistas – en la universidad y fuera de ella- reconocidos
por su profesionalidad, con artículos, entrevistas e informes de investigación
realmente envidiables, portadores de la ética y veracidad, comprometidos y
apasionados por su carrera, aquellos que son considerados ejemplo para cada
comunicólogo que inicia su camino; también me he topado con simples licenciados
en Ciencias de la Comunicación que convirtieron el periodismo en un negocio
rentable, aquellos que están con Dios y
con el diablo si de políticos se trata; y tantos empíricos que aprovechan sus
rivalidades personales para atacar a ciertos actores públicos, algunos que no
les importa en lo más mínimo el vocabulario que utilizan, tantos
sensacionalistas, otros hasta conocidos por extorsionar y chantajear con la
información que tienen en mano y sin exagerar hasta son los más buscados por
los gerentes de las radios y escuchados cuando uno va camino al trabajo.
En la actualidad, a las personas se les ha
hecho más sencillo aceptar todo lo que se escucha, no se llega a tomar como
algo pasajero o de referencia que nos lleve a abrir las puertas a la
investigación para poder analizar antes de emitir una opinión o comentario.
Aunque sea triste manifestarlo, vivimos en una época donde la ética y moral se
va perdiendo, nos han sumergido en un submundo periodístico tan infernal, que
somos pocos los que nos atrevemos a levantar nuestra voz y reclamar mayor
cuidado en los contenidos. Un periodista tiene una función muy importante en la
sociedad, es el denominado cuarto poder del Estado. Depende mucho de la
población que los buenos periodistas sobrevivan y se multipliquen, no dejemos
que sujetos de dudosa procedencia nos marquen la pauta en nuestra vida, ni
tampoco aceptemos como fidedigna toda la información que destilan.
Licenciada en
Ciencias de la comunicación
Correo:
cllontopcynth@gmail.com

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