Parque infantil de Lambayeque en abandono: la deuda pendiente del municipio con la niñez
El sábado 3 de marzo de 2018 hubo globos, discursos
ensayados y fotografías oficiales. Durante la gestión del entonces alcalde
Ricardo Velezmoro, la Municipalidad Provincial de Lambayeque inauguró la
remodelación del parque infantil Victoria Mejía, presentada públicamente como
una obra emblemática orientada al bienestar de la niñez. Hoy, ese parque ya no
simboliza futuro, sino deterioro.
Basta ingresar para constatarlo: juegos oxidados,
estructuras dañadas y superficies visiblemente deterioradas que representan un
riesgo para los niños que aún acuden al lugar. Lo que fue anunciado como un
espacio moderno y seguro muestra, a la fecha, signos evidentes de falta de
mantenimiento. Vecinos de la zona coinciden en una percepción reiterada: el
parque fue inaugurado, pero no ha recibido un cuidado sostenido en el tiempo.
Durante la actual gestión municipal, encabezada por
el alcalde Percy Alberto Ramos Puelles, no se registran, al menos de manera
pública intervenciones visibles ni información oficial que dé cuenta de un plan
de mantenimiento o recuperación del parque. Los vecinos señalan que el
deterioro es progresivo y ocurre sin respuestas concretas por parte de la
autoridad edil ni del concejo municipal conformado por trece regidores.
De acuerdo con información presupuestal consignada
en portales de transparencia, el concejo municipal dispone de recursos
mensuales destinados a asesorías, movilidad y alimentación para labores de
fiscalización. Sin embargo, esa función de control y supervisión no se refleja,
hasta ahora, en acciones concretas orientadas a la recuperación de este espacio
público. Mientras tanto, los niños continúan sin un lugar adecuado y seguro
para el juego.
El problema no se limita a una infraestructura
deteriorada. Diversos estudios advierten que la degradación de los espacios
públicos está asociada a mayores niveles de inseguridad, consumo de drogas,
problemas de salud mental y debilitamiento del tejido social. En ese contexto,
la ausencia del Estado en el cuidado de parques y áreas recreativas impacta
directamente en la calidad de vida de niños, jóvenes y personas adultas
mayores.
La normativa es clara. La Ley N.º 31199, Ley de
gestión y protección de los espacios públicos, establece que la implementación,
rehabilitación y mantenimiento de estos corresponde a la entidad pública
titular, es decir, a los municipios. Asimismo, la Ley N.º 30603 reconoce el
derecho al juego y a la accesibilidad urbana de niñas, niños y adolescentes con
discapacidad, exigiendo espacios adecuados para el ejercicio efectivo de estos
derechos.
En Lambayeque, sin embargo, no existe, hasta el
momento, un parque público plenamente inclusivo. La brecha entre el discurso
sobre inclusión y la realidad cotidiana resulta evidente.
Mientras muchas gestiones locales priorizan la
imagen, el acto inaugural y la fotografía, el mantenimiento y la sostenibilidad
de los espacios públicos quedan relegados. En esa lógica, la niñez suele quedar
fuera de la agenda real. Al final, como se repite en la práctica política: los
niños no votan.
La pregunta, entonces, sigue abierta y es incómoda: ¿dónde juegan hoy los niños de Lambayeque?

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