MEZCLANDO ÉTICA, PERJURIO Y POLÍTICA | POR: ELIAS PINGLO RISCO

Yo no creo que los miembros del Jurado Nacional de Elecciones sean tan ingenuos de creer que, firmando pactos éticos, la campaña electoral 2026 estará limpia de las peores actitudes que ya estamos presenciando.

Claro que no es culpa de los integrantes de los Jurados Electorales porque lo único que están haciendo es obedecer a una práctica afrancesada, que además está fuera de época.

Mucho más ahora que las redes sociales facilitan el descontrol y cualquier hijo de vecino agravia a los demás selectivamente y con el único propósito de acabar con otra candidatura.

En los diálogos que tengo la suerte de sostener con servidores públicos siempre tocamos el tema de la ETICA y su posible vínculo con la POLÍTICA.

Por supuesto que nadie acepta que si están vinculadas pues de acuerdo a lo manifestado por antiguos filósofos, la ETICA es la práctica de honestidad a nivel de individuo, del yo, del ETHOS; y la POLITICA es la práctica de honestidad a nivel de comunidad, del POLIS.

Visto así sería muy fácil de aplicar. Pero la propia filosofía está cuestionada ahora, debido a los nuevos modos impuestos por la mentira pintada de verdad en las redes sociales y con una velocidad que les facilita llegar a todos los rincones del planeta. De esta manera lo que hayan-supuestamente-dicho los famosos Aristóteles y otros más, caen ahora en el mismo saco de la duda en donde depositamos lo que ha dicho Periquito en una emisora local.

Ese problema general que se considera una crisis institucional generalizada hace que la reunión para que candidatos a senadores y diputados, en montón, juren con la mano en alto que se comportarán con ética durante la campaña, de nada sirve.

“No ofenderé a mis competidores” dirán los mismos que están contratando personas para que difundan pestes por el tik tok u otras redes sociales.

“No mentiré en la campaña” lo afirman quienes están pagando a las falsas encuestadoras para lograr aparecer aunque sea por un rincón en esos resultados que tampoco creemos.

Lamentablemente está comprobado en nuestro país que la ETICA no es siquiera prima lejana de la POLITICA, aunque compartan las mismas raíces.

Y los participantes en la famosa contienda que ojalá no termine con más muertos en el camino, seguramente saldrán a grito pelado a cuestionar cualquier resultado que no les convenga.

Lo más grave de todo es que las faltas al pacto ético electoral únicamente ocasionan llamadas de atención por parte del JNE.

Distinto sería si por cada falta comprobada a la ética se hubiese establecido una sanción de pérdida del 5 por ciento de votos logrados.

El fundamento seria que esos votos habrían sido obtenidos empleando herramientas no éticas y por ende no válidas.

Espero que el acto del miércoles no sea convierta en una base para el perjurio en vez de ser un juramente legítimo por una conducta plena de ética que todos necesitamos.

Por último, sin mencionar quien fue, pero me agradó la actitud de una candidata durante el acto de suscripción del Pacto Ético Electoral Nacional quien se negó a firmar por que expresó con mucha razón “LA ETICA NO SE FIRMA, LA ETICA SE PRACTICA”. Punto.

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