¿No
había zarpado de costas de Lambayeque el Inca Túpac Yupanqui y navegado hasta
tierras lejanas en una flotilla de balsas y cientos de hombres navegando hasta el poniente?
¿O era fantasía Ahua Chumbi y Nina
Chumbi?.¿Y Naylamp? Y ¿Antarqui Volador?
¿No somos Faquisllanga y después Lambayeque?
Lo
menos que podíamos hacer en los pocos años de un periodo tan corto como el
clasificado república bien podía ser retomar de los ancestros la Creencia, el poder
de de hacer cierto lo incierto. Debemos hacer el pago a esta tierra que nos
pide el milagro de saciar su sed y hacer brotar de sus entrañas la vida que
late debajo. Nuestra patria es milenios atrás de cualquiera clasificación
histórica que se le torna antojadiza aun organismo vital, grandeza de viejo
cuño éramos ya los moches. Inicia entonces nuestro personaje una expedición en
el año a902 al Alto Marañón acompañado de
Enrique Bruning y Eduardo de Habich (hijo),salen de la pampa de Olmos y
el viaje lleno de peripecias y hasta enfermedades de sus compañeros que deben
abandonar la empresa no arredra a Mesones Muro, también afectado por los males,
llega al punto que según sus apreciaciones es el más bajo entre cordilleras, el
de acceso hacia la zona de la costa: es el abra de Porculla y se encuentra a
2,144 metros de altura y si Balboa avisto desde la zona de Panamá el 25 de
setiembre de 1513 la Mar del Sur, Mesones Muro avista desde esa garganta andina
el lugar desde el cual se unen la cuenca del Atlántico con la cuenca del
Pacifico.
Luego
la sierra de Cajamarca por Pucara y Chama después de Jaén y Bellavista a
orillas del majestuoso Marañón a Sociedad Geográfica de Lima, el mismo año de
1902 conoció el proyecto de Mesones Muro “traer
el agua de la cuenca amazónica al otro lado de la cordillera “Transcurre
1903 e insiste: “trazar un camino
carretero o un ferrocarril, se pueden aprovechar los enormes caudales de los
ríos de la vertiente oriental para regar los desiertos de la costa” Mala
suerte es la época de la “República aristocrática”, gobierna Manuel Candamo.
Sin perder la esperanza Mesones Muro retorna a su Eten de siempre, innecesario
hablar a los señorones de un gran puerto por donde saldrían los inmensos
recursos de la tierra feraz: Eten. Vuelve con sus bocetos y mapas producto de
sus propias caminatas. ¿Usted mismo ha
hecho esta jornada?
“Si en cuatro días”. El año 1913 vuelve
el ya “Hombre del Marañón” con su sobrino Luis Mesones Barrenechea a la
zona de su descubrimiento lo que lo lleva a expresar: “También quedo mas persuadido de la relativa factibilidad para cambiar
las aguas del rio Huancabamba al despoblado de Olmos ya hace varios años mane
un proyecto, un croquis sobre esta irrigación a la Sociedad Nacional de Agricultura”.
Esto figura en el boletín de la Sociedad Geográfica de Lima del año 1913 tomo
XXX trimestres tercero y cuarto. El año 1918 hace construir una lancha en Eten
que luego llevara desarmada y a lomo de mula a Bellavista, recordemos es margen
del rio Marañon, le pone el nombre “Victoria”(¿pensaría
en la “Victoria “del viaje de
Magallanes?) Pero hay un argumento más contundente es el nombre de su
esposa.
Considera
este viaje: “Primera expedición
comercial del pacifico al Atlántico “y surcara el Pongo de Manseriche para
llegar finalmente a Iquitos. Mesones Muro continuo viaje por el Amazonas a
Brasil y por el Rio de la Plata a Buenos Aires.
Sus
viajes lo hicieron merecedor a homenajes y reconocimientos por sociedades
geográficas de Brasil y Argentina. Expone donde se le quería escuchar que la vía
desde Puerto Eten en rumbo este
utilizando vías fluviales y terrestres es una alternativa al canal de Panamá.
Manuel
Antonio Mesones Muro es el descubridor del abra de Porculla que está a 2,144 metros donde la cordillera se angosta y
por allí trasvasa el agua del rio Huancabamba a la represa Limón y luego por el
túnel transandino hacia la pampa de Olmos. Hoy el realizado proyecto de Mesones
Muro con variantes es una realidad en nuestro departamento.
El 18 de noviembre del año 2014 se inauguro el
proyecto de irrigación de Olmos. Ello es una medalla prendida en el pecho de
Manuel Antonio Mesones Muro. Los peruanos en pleno siglo XXI podemos contemplar
obras de ingeniería realmente impresionantes. ¿Toda realidad nace de un sueño? El destacado Juan Mejía Baca,
librero de antología escribió en el año 1943 una obra “El hombre del Marañón”
que prologo el Dr. Raúl Porras Barrenechea quien expresa allí que la labor del
pionero representa “Uno de los más
bellos audaces y desinteresados empeños en atar con el firme lazo de las rutas
terrestres la Amazonia al haz de la nacionalidad”.
El
28 de octubre de 1930, el País perdió a uno de sus preclaros hijos: Don Manuel Antonio Mesones Muro, conocido
como “El Hombre del Marañón”, un ferreñafano que dio su
vida por engrandecer el país y por la unidad Sudamericana.



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