Estos son tres de los principales secretos
"revelados".
Una mina de oro
cósmica
El Universo había escondido hasta ahora su manera de
producir los elementos pesados que lo componen, como el oro y el plomo.
Según la teoría generalmente admitida, el Big Bang, ocurrido
hace 14.000 millones de años, desprendió en el universo un gas uniforme
compuesto de elementos ligeros como el hidrógeno y el helio.
Los elementos un poco más pesados como el hierro, el carbono
y el oxígeno fueron fabricados en los núcleos de las estrellas.
¿Y los más pesados? "Por primera vez, tenemos una
prueba inequívoca de la existencia de una mina cósmica que forjó alrededor de
10 masas terrestres de elementos pesados como el oro, el platino y el
neodimio", explicó Mansi Kasliwal, del Instituto de Tecnología de
California.
Los científicos ya habían teorizado sobre que la fusión de
dos estrellas de neutrones o la explosión de una supernova podían ser la base
de reacciones nucleares que llevaran a la formación de núcleos atómicos
pesados, pero hasta ahora ninguna de estas 'fábricas' había sido observada.
"El oro de su alianza procede probablemente de una
fusión de estrellas de neutrones que tuvo lugar hace 5.000 millones de
años", explicó a la AFP Patrick Sutton, responsable del equipo de física
gavitacional de la universidad de Cardiff (Reino Unido).
La madre de las
radiaciones misteriosas
Otro enigma resuelto es el del origen de los rayos gamma cortos.
Los rayos gamma son fotones muy energéticos producidos en
abundancia, sobre todo por reacciones nucleares.
Puesto que provienen de muy lejos, de centenares de millones
de años luz, la energía emitida por el objeto celeste tiene que ser prodigiosa.
Solo 1,7 segundos después de que los centros estadounidense
LIGO y europeo Virgo detectaran las ondas gravitacionales de las dos estrellas,
el telescopio Fermi de la NASA captó rayos gamma cortos.
Los científicos concluyeron por lo tanto que la fusión de
las dos estrellas de neutrones emitió a la vez rayos gamma cortos.
Y la simultaneidad de las dos recepciones demostraron que
hace más de 100 años, Albert Einstein acertó, cuando predijo que las ondas
gravitacionales se propagan a la velocidad de los fotones, es decir, de las
ondas luminosas.
La velocidad de la
expansión del Universo
El Universo está en expansión. Si los científicos logran
determinar a qué velocidad crece, también podrían definir cuánto tiempo
necesitaría para retraerse totalmente, hasta el Big Bang.
Al utilizar las ondas gravitacionales detectadas en agosto,
"obtuvimos un resultado (de esta velocidad) situado justo entre los dos
valores obtenidos recientemente" por dos métodos diferentes, explicó
Bernard Schutz, otro especialista de la Universidad de Cardiff.
Una técnica de cálculo que, de confirmarse, podría poner a
todo el mundo de acuerdo.



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